¡ALEGRÍA! Gays y heteros ya podemos ser amigos

  • Una señora nos explica en El Mundo la nueva palabra inventada por los heterosexuales para defender su férrea masculinidad cuando se abrazan con un gay: la bromosexualidad.

Seguramente has estado toda tu vida sufriendo y pasándolo fatal, jo tía, por una cosa que nos atormenta a los homosexuales desde que el mundo es mundo: no podíamos ser amigos de los heteros. Puede parecerte una tontería porque tú eres una marica cosmopolita y todos tus amigos son gays, o mariliendres, o lesbianas, o personas trans. Pero ¿qué pasa con todos esos gays rodeados por varones heterosexuales? ¡Es que nadie va a pensar en los maricas con amigos heterosexuales! O peor aún: ¿NADIE SE PREOCUPA POR EL FRÁGIL HOMBRE HETEROSEXUAL?

-¿Es verdad que te diste un abrazo con un amigo gay?

Pero gracias a Marian Benito, redactora de YoDona, las vidas de esos pobres mariquitas que lloran por los rincones al no poder tener amigos heterosexuales, y las de esos heterosexuales que tanto sufren porque la sociedad los margina constantemente, ha dado un vuelco espectacular. Por fin se reconocen sus derechos, por fin la sociedad ha avanzado, por fin (ojo a esto) se nos permite TENER AMIGOS. Se acabó eso de reunirte con la familia en Navidad y que te pregunten por tus amigos y tú no encuentres la palabra exacta para explicarles que aunque te comas pollas como brazos de gitano tienes un amigo heterosexual. ¡Nadie te entendía! ¡Eras un incomprendido! ¡Qué mundo más injusto!

Pues todo eso se acabó. A partir de ahora, menos mal, ya puedes tener amigos heteros y explicar que son tus amigos con orgullo porque los angloparlantes ya han inventado la palabra que os define: la bromosexualidad. Que es una palabra que mezcla la palabra «brother» (hermano) con «homosexualidad» (mariconismo). ¡ALELUYA!

Ojo, no la confundas con el «bromance«, que es esa amistad entre dos heteros que se tienen mucho cariño y parecen novios pero no lo son porque no se comen las pollas. La «bromosexualidad» es algo entre un hetero y un gay. ¡No te líes!

A ti, que eres joven, todo esto te puede parecer una tontería pero ¡qué equivocada estás! Que la redactora de YoDona cita hasta a Jesús Generelo, el presidente de la FELGTB, que explica que es que hasta que no se ha inventado la «bromosexualidad» había ahí un problemón porque los heteros no podían ser amigos de los gays sin que la gente pensara que ellos también eran gays. Lo que dice Generelo en el artículo publicado por El Mundo no deja de ser cierto, hay una gran parte del colectivo heterosexual que aún vive con bastante homofobia interiorizada que conoces de primera mano: ¿cuántas veces te has ido con tu amigo hetero por el ambiente y te ha dicho aquello de ‘voy a pegar el culo a la pared‘? ¡Mogollón!

Pero no deja de hacerme mucha gracia que sea el hombre heterosexual (que suele ser el primero en decir que las etiquetas son una mierda de corrección política) el que necesita ponerle un nombre a su amistad con un hombre gay para que nadie piense que es gay. Que mucho quejarse Marian de lo mala que es la homofobia, pero bien de aplaudir la creación de semejante gilipollez de vocablo.

Lo mejor, eso sí, es cuando Marian nos explica los beneficios que según Generelo y gente como el crítico musical (¿?) Jim Farber tiene la bromosexualidad. A saber:

1.- Que se «amplía la visión que se tiene de las personas y se enriquecen los puntos de vista«. Porque todos sabemos que hasta ahora como los heteros no podían ponerle nombre a su amistad con hombres gays no aprendían nada. Salva a la bromosexualidad, salva al mundo.

2.- ¡»Por fin los hombres pueden abrazarse y tocarse sin que pueda apreciarse en este gesto un atisbo de deseo sexual!» Porque todos sabemos que cuando un hombre gay abraza a otro, sea gay o hetero, lo que en realidad quiere es hincarse de rodillas y comerle la polla hasta que estalle. ¡Cómo somos los maricones! Menos mal que ahora el hombre heterosexual puede decirnos que sólo es nuestro «bromosexual» y ya se nos pasarán las ganas de comérsela y de ponerle mirando a Cuenca. Además dice que también ayudará a que nadie sospeche «de una orientación diferente a la que uno tenga«. Porque si un hombre hetero abraza a un gay todos pensarán que es gay, claro. Si un gay abraza a un hetero nadie pensará que es hetero. Es un razonamiento científico y sociológico de alta importancia porque, si lo piensas bien, cuando un hombre abraza a una mujer todos pensamos que se les va a sincronizar la regla y cuando una mujer abraza a un árbol todos sabemos que van a hacer la fotosíntesis.

3.- Que como ahora podemos ser amigos de los heteros, aunque a nosotros nos gusten las pollas y Cher y a ellos los coños y el fútbol, nos vamos a enriquecer mucho a nivel cultural y social y vamos a tener «capacidad de dar y recibir consejos«. Esto, evidentemente, no ocurría antes de que inventaran la «bromosexualidad» porque antes de eso cuando tú le decías a tu amigo hetero que no era una buena idea lo de hacer puenting sin cuerda él lo hacía igualmente y de ahí la alta tasa de muertes por hombres heterosexuales incapaces de recibir un consejo de un gay.

4.- La bromosexualidad es beneficiosa para todos porque claro, el gay se fijará en los chicos y el hetero en las chicas y nunca jamás se van a pelear por un polvo. «Puesto que el sexo no es una opción, la relación se vive sin esta tensión«. Menos mal que Marian está aquí para recordarnos que los hombres (todos) somos unos depredadores sexuales que sólo pensamos en follar como conejos.

5.- Vamos a «normalizar la atracción» (¿?) porque podemos hablar de nuestros rollitos de manera abierta y «sin la rigidez de la masculinidad o del universo gay«. Para que lo entiendas: que uno puede ser muy macho y el otro una loca y no pasa nada. Todos los gays somos unas locas regidas por el «universo gay«. Y los heteros son rígidamente masculinos. Recuerda que esto te lo está diciendo una señora.

6.- Como un amigo «permite descubrirnos, identificarnos y fortalecer nuestra personalidad» y los estereotipos nos impiden apreciar estas relaciones «del mismo modo que el resto» pues va bien para todos. De nuevo, por si no lo sabías, antes de este artículo no ha existido jamás la amistad entre gays y heterosexuales. It’s a truth, it’s a fact.

7.- Que gracias a tener un amigo gay con el que no necesita tener una «actitud defensiva de macho alfa» (la actitud defensiva de macho alfa del hombre heterosexual de toda la vida) pues está receptivo a «una relación de lealtad, complicidad, sinceridad y afectos«. ¡Menos mal, tía, que hemos venido los maricones para ablandarte al maromo y que puedas vivir tu cuento de hadas!

8.- Dice Marian que no os preocupéis, mariliendres del mundo, porque aunque ahora haya una palabra que defina la amistad entre gays y heteros y por lo tanto ya esté permitido que seamos amigos, vosotras vais a seguir formando con nosotros este «tándem tradicional«.

Como podéis comprobar vosotros mismos, este nuevo concepto de la «bromosexualidad» era algo súper necesario, porque hasta ahora no teníamos una palabra que definiera la amistad entre un hetero y un gay. O al menos ninguna que lo hiciera sin amenazar la frágil masculinidad del hombre heterosexual que, repito, está perseguidísima y amenazadísima por la sociedad en la que vivimos. Y además resulta que es un concepto nada homófobo, nada machista y totalmente respetuoso con la orientación sexual de los hombres gays. No perpetua ningún estereotipo negativo sobre los homosexuales ni sobre los hombres heterosexuales en absoluto.

¡Cómo no nos va a gustar!

P.D.: ¿En serio a esta tía le pagan por escribir semejantes gilipolleces? Uy, ¿esto lo he escrito en voz alta? 

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