Comienza el juicio contra el voto postal por el matrimonio igualitario en Australia

  • La Corte Suprema de Australia lleva dos días escuchando argumentos de activistas LGTBI que denuncian que el voto postal sobre el matrimonio igualitario planteado por Turnbull es inconstitucional.
  • El gobierno australiano no comenzará los preparativos del voto hasta que la Corte se pronuncie. Si lo cancelaran, el primer ministro se quedaría sin opciones para seguir frenando la igualdad legal.

Malcolm Turnbull, el primer ministro australiano, planta un circo y le crecen los enanos. Y por circo me refiero a todas las filigranas absurdas que está haciendo para no llevar la legalización del matrimonio igualitario al parlamento y por enanos me refiero a las protestas de los activistas LGTBI que no piensan quedarse de brazos cruzados viendo cómo Turnbull se ríe de todos los australianos en su cara.

 

Desde ayer la Corte Suprema de Australia está escuchando los argumentos de los activistas LGTBI que han denunciado a Turnbull por lo que consideran un abuso de autoridad al sacar adelante la tontería del voto postal sin consentimiento del Parlamento, lo que consideran va contra la Constitución del país. El PIAC (Public Interest Advocacy Centre) representa en este desafío legal a Andrew Wilkie (miembro de la PFLAG) y a Felicity Marlowe (madre de tres pequeños que está en una relación con otra mujer). El objetivo del PIAC es conseguir una orden que paralice el voto por correo, lo que dejaría a Turnbull sin alternativa para quitarse el marrón del matrimonio igualitario de encima.

Turnbull no está nada contento. (Foto: Andrew Meares)

Algo que, por cierto, es lo que la mayoría de australianos quieren que haga. Según las encuestas más del 60% de los ciudadanos están a favor de que se legalice y un número aún mayor cree que la aprobación o no de la ley es trabajo del Parlamento.

Felicty Marlowe explica que ha decidido llevar el caso ante el Supremo porque le preocupa «el impacto que la campaña pública tendrá en mis hijos, en mi pareja y en el resto de familias arcoiris de toda Australia. Durante los próximos tres meses mi pareja y yo tendremos que estar ocupadas a tiempo completo protegiendo a nuestros hijos de la propaganda que llega a nuestra casa diciendo que los niños necesitan ‘un padre y una madre’; o evitando que vean anuncios o posters en el centro comercial o en las carreteras por las que pasamos para llevarles al colegio.»

Imagen de un póster aparecido en varias ciudades australianas que acusa a las parejas homosexuales de abusar y maltratar a sus hijos.

Jonathan Hunyor, de la PIAC, ha declarado que el objetivo de sus clientes es detener el voto postal argumentando que «el gobierno no tiene el poder para realizarlo sin la aprobación del parlamento«. Por parte del gobierno se han comprometido a no enviar el material necesario para realizar el voto hasta que la Corte Suprema se pronuncie. «Es un primer paso muy importante y estamos encantados de que los importantes problemas constitucionales que plantea este caso sean considerados de forma urgente por el Supremo.»

Por parte de la PFLAG su portavoz, Shelley Argent, ha dicho que «los padres de personas LGTBI en Australia no quieren ver cómo sus hijos son utilizados en un voto inútil, lleno de odio y degradante que no va a ninguna parte y no resolverá nada.» Añade además que los contrarios al matrimonio igualitario «se han quedado sin excusas ahora que la igualdad matrimonial es legal en muchos países católicos y de la Commonwealth» y denuncia que «algunos en el gobierno están tan decididos a mantener la discriminación contra las personas LGTBI que ahora han decidido saltarse la Constitución.»

Imagen del panfleto homófobo que ha circulado por algunas zonas australianas con gran presencia de ciudadanos chinos

Ya sabrás que a finales de este mes los australianos están llamados a participar en un voto postal (informal, no regulado y no vinculante) para expresar su opinión sobre la aprobación del matrimonio igualitario. Es la última treta de Turnbull por mover el tema sin hacer realmente nada después de que le tumbaran el referéndum que quiso llevar a cabo sobre el tema, después de negarse a dar libertad de voto en su partido para evitar que se apruebe en el parlamento… Y todo para contentar a los conservadores que le mantienen en el poder.

El voto postal no ha sido aprobado por el Parlamento y será llevado a cabo por la Oficina de Estadística Australiana, lo que significa no sólo que el resultado no será vinculante (aunque gane el SÍ el gobierno no tiene por qué hacer nada) sino que al no estar regulado por el reglamento de campañas electorales está dando pie a que los grupos más homófobos del país utilicen la mentira y la ofensa contra el colectivo LGTBI sin pudor alguno.

Fuente | Pink News

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