Cuba se rinde a los ultras religiosos y reprime la tradicional Conga contra la LGTBfobia

El gobierno cubano reprime la Conga Alternativa del día contra la LGTBfobia, rindiéndose aún más ante los lobbys religiosos


Si has estado al tanto de la actualidad del colectivo LGTB+ en Cuba en los últimos años, sabrás que la situación no pintaba mal. Hace ya años que la comunidad internacional reconoce que en la isla comunista se han hecho pasos importantes en materia de igualdad y respeto hacia el colectivo, muchos de ellos impulsados por el propio partido a través del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) dirigido por Mariela Castro, hija de Raúl Castro y sobrina de Fidel Castro.

Que sigue vivo, por cierto.

Es broma. Está muerto.

Fue precisamente Mariela Castro la que consiguió que la imagen del régimen cubano respecto a la diversidad sexual fuera casi idílica, llevando al Partido Comunista (que por mucho que Fidel se disculpara, no olvidamos que nos persiguió y asesinó durante la Revolución) a aprobar que el estado se haga cargo de las cirugías de reasignación de sexo… y que casi, casi aprobara el matrimonio igualitario.

El proyecto de legalización del matrimonio, de nuevo liderado por Mariela Castro, pretendía aprovechar la modificación del país para que ésta reconociera el derecho al matrimonio entre personas de mismo sexo. El borrador de la propuesta llegó a aprobarse en la Asamblea Nacional pero tras muchas modificaciones el texto se sometió a consulta popular y las presiones de los grupos cristianos y evangélicos acabaron haciendo que la reforma se aprobara y el matrimonio igualitario (o cualquier derecho LGTB+) no aparezca reflejado.

¿Y por qué el régimen comunista se pegó un tiro en el pie traicionando todos sus supuestos ideales para acabar claudicando ante los mismos lobbys religiosos a los que rinden pleitesía Jair Bolsonaro o Donald Trump? Pues, porque como muy bien explican en Dos Manzanas, la inclusión de esas reformas favorables al colectivo en la Constitución llevó a los grupos ultras religiosos a amenazar al gobierno cubano desmovilizando a sus fieles para que no fueran a votar. Y no hace falta ser analista político para salir en Al Rojo Vivo saber que si hay una cosa que el Partido Comunista no soportaría es reformar la constitución, llamar al pueblo a votar para aprobarla y que la participación sea baja. Y menos aún con un Donald Trump que, en cuanto se aburra de Venezuela, seguro que se pregunta qué es esa isla debajo de Florida y qué se puede sacar de ahí.

Eso ha llevado a la paradoja de que un movimiento que se supone de izquierdas ahora, en pleno 2019, tenga que cargar contra los derechos del colectivo para salvar la papeleta (algo que, por cierto, muchos oficiales del gobierno no acaban de entender). El propio CENESEX retiró hace unos días el apoyo que tradicionalmente ha ofrecido de forma oficial a la Conga contra la Homofobia y la Transfobia que se celebra cada año para conmemorar el 17 de mayo, y que este año acabó cancelándose. Mariela Castro explicó que la decisión se tomó porque existían «circunstancias que no ayudan a su desarrollo exitoso» por la «actual coyuntura» del país. El activismo LGTBI+ protestó, y el CENESEX acabó reconociendo que no se celebraba la marcha (que, evidentemente, iba a protestar por la patada en la cara que les acaban de dar) para que no se utilizara por «fuerzas extranjeras» contra la estabilidad del régimen.

Lee los labios, Mariela.

La paranoia comunista llegó hasta el punto de que la propia Mariela Castro cargó contra la Conga (que no solo llevaba años celebrándose, es que es uno de los actos LGTB+ que mejor imagen proyectaba de la isla) asegurando que la de este año era «un show convocado desde Miami y Matanzas, respaldado por funcionarios de la embajada de Estados Unidos y cubierto por la prensa extranjera«.

Cosa curiosa, porque finalmente el colectivo decidió seguir adelante con la marcha (celebrándola ahora como la Conga Alternativa Contra la Homofobia y la Transfobia) y entre las banderas y pancartas habituales, había varias banderas antiimperialistas. Eso no evitó que la manifestación recibiera amenazas, tuviera que reducir su recorrido y tuviera varios choques con la policía que terminaron con tres detenidos.

Porque de repente el colectivo al que el régimen no tenía problema en acompañar para mejorar su imagen internacional se convierte en el enemigo cuando los de siempre se ponen nerviosos.

Tanta revolución, tanta revolución…

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