DEBATE: Esta chica lesbiana está cansada de hacer siempre lo que quieren sus amigas heteros

El otro día nos llegó a la redacción un e-mail. Eso no es noticia porque cada día nos llegan muchos e-mails, incluso de grupos heavys que van a dar un concierto y no acabamos de entender qué pretenden que hagamos nosotros con esa información.

Pero este e-mail era muy interesante porque empezaba con una pregunta muy clara y muy directa. Una pregunta que más de uno de nosotros nos hemos hecho alguna vez:

¿Qué hacer cuando se es lesbiana y se vive en un entorno de heteros, pero mis amigas heteros no quieren conocer el mundo gay?

Como nos parecía un tema muy interesante, y aunque nosotros tenemos nuestra opinión, creemos que sería muy enriquecedor que vosotros también digáis la vuestra y por eso le pedimos permiso a esta chica (cuyo nombre no vamos a revelar, tranquila María Josefa de las Virtudes) para publicar el mail en la web y ver qué tenéis que opinar sobre su experiencia.

Mis amigas saben que soy lesbiana desde hace aproximadamente un año y rondan los 36 años. Rsumiendo un poco, digamos que… Está bien visto ser homosexual y vivir en un entorno hetero, pero pretender que un hetero salga por un ambiente gay es muy diferente. Mis amigas siempre ponen excusas absurdas para no salir por zonas de ambiente LGTB o «gay friendly», aunque solo sea un fin de semana. Porque tal vez se sientan incómodas, como han insinuado en multitud de ocasiones. Creo que esto debe ser lo más parecido a sentirse incomprendida. ¿Quizá mis amigas tienen demasiado prejuicios?

Pienso que es injusto que yo pueda adaptarme a un entorno de ocio en el que hay heteros y sin embargo ellas no hagan lo mismo por mí, que tengo que buscarme por mi cuenta la forma de conocer gente del entorno LGTB para poder salir y relacionarme.

La postura de mis amigas me parece sectaria y egoísta y me demuestra que mi mundo gay no tiene cabida en su mundo hetero. No veo lógico tener que formar parte de un ghetto gay separado del resto de la gente hetero cuando mi concepción y mi punto de vista es que ambos mundos pueden coexistir y convivir, juntos y no por separado.

No sé cómo actuar y, visto lo visto, me estoy planteando mantener o no estas amistados. Por eso os pido si me podéis ayudar a darle un enfoque positivo a todo esto y de qué manera solucionarlo.

Queria amiga Isabel anónima:

Antes que nada: tranquila. Lo que te pasa a ti nos ha pasado a todos y a todas. Todos y todas hemos formado parte de grupos sociales en los que había mayoría hetero porque es lo lógico: en la sociedad nosotros somos la minoría y lo habitual es que tengamos trabajos o grupos de amigos del instituto o la universidad o del barrio en el que haya más heterosexuales. Dentro de esos grupos cada uno puede tener unas inclinaciones o aficiones diferentes a las de los demás. A uno le gusta mucho el fútbol y a otro le gusta más el cine, a una le encanta ir de acampada y a la otra le chifla quedarse en casa haciendo manualidades con sus hijos. Y podemos compartir esas aficiones. Pero hay una cosa que nunca vamos a poder compartir y va a hacer que nuestra experiencia vital siempre sea diferente: nuestra homosexualidad (o bisexualidad).

La mayoría de las veces en que salimos de fiesta lo hacemos para relacionarnos, para conocer gente, para reírnos, para ligar y (no nos vamos a engañar) para echar un polvo. Pero cuando sales con un grupo hetero la mayoría manda y es habitual acabar en un local en el que no sólo lo vas a tener crudo para ligar sino que además puedes sentirte incómoda porque vete a saber lo que ocurre si te quedas mucho rato mirando a una chica sin saber su orientación sexual. Por eso se acabó creando el ambiente y por eso el ambiente sigue siendo necesario, porque ofrece un refugio social al que podemos ir y no tener miedo a relacionarnos. Y sí, he dicho miedo, porque en alguna discoteca hetero a cierta hora de la noche decirle a alguien de tu mismo sexo que es muy guapo o muy guapa puede provocarte una situación bastante desagradable.

Yo, Jordi (Hidroboy para las amigas) estoy de acuerdo contigo cuando dices que tus amigas están siendo bastante egoístas. Si tú vas con ellas a locales en los que te ves limitada en tus interacciones sociales lo lógico sería que ellas, de vez en cuando, hicieran lo mismo por ti. Pero sí, cuando le dices a un hetero que vaya contigo a un local de ambiente empiezan con las bromitas y las excusas y los prejuicios y llega un momento en que esos comentarios te hacen sentir tan incómodo que prefieres dejar el tema. Ni te cuento la de amistades que se acaban rompiendo porque el hetero de turno no se da cuenta de lo ofensivas que resultan frases como «Yo voy pero pego el culo a la pared ¿eh?» Porque a esa persona le parece gracioso pero es una frase que a ti se te queda ahí clavada y te demuestra algo que a veces no queremos ver: que la LGTBfobia está en todas partes y aparece cuando menos te la esperas.

Mi consejo, como hombre gay cisgénero que no te conoce de nada pero ha pasado por una situación parecida a la tuya, es que compartimentes. Puedes tener un grupo de amigas heteros (las que ya tienes) para hacer unas cosas, pero necesitas otro grupo de amigas lesbianas con las que ir a tomar una copa y estar cómoda; no sólo por ir a locales en los que puedas ligar, sino también para poder expresarte con naturalidad y (sobre todo) compartir con ellas una experiencia vital que no puedes compartir con tus amigas heteros porque ellas no viven las mismas experiencias que tú al ser lesbiana.

Si el grupo del que hablas es simplemente un grupo con el que sales de fiesta, es probable que la relación acabe. Aquí te digo yo que a mí no me daría ninguna pena pero es que yo soy un señor con el alma negra y el corazón helado, pero sí es cierto que tu nuevo grupo de amistades hará que pronto olvides lo que era salir de fiesta siempre por donde quería salir la mayoría y te habrá valido la pena. Si es un grupo de amistades con las que tienes más cosas en común pues eso: compartimenta. Haz con ellas otras actividades y sigue manteniendo la relación, pero al salir de fiesta prioriza lo que a ti te hace sentir bien. Al fin y al cabo no le debes nada a nadie y nadie sale de fiesta para pasarlo mal (y nadie puede obligarte a ello). Un día sales con ellas por el placer de estar con ellas, pero otros días sales con otras amigas para ser muy lesbiana y mucho lesbiana.

Tus amigas heterosexuales han de entender cuál es tu situación. Si se lo explicas y aún así siguen sin ceder, pues está claro lo que tienes que hacer. Y si ceden pero lo hacen a costa de hacerte sentir culpable por llevarles a un sitio en el que no están cómodas… piensa que ellas no se sienten así cuando te llevan a ti a un local en el que tú no estás cómoda.

Es verdad que es una putada lo de tener que separar únicamente por nuestra orientación sexual, que la idea del ghetto no nos gusta a ninguno. Pero en una sociedad binaria y en la que los prejuicios y la LGTBfobia sigue tan presente (aunque los heterosexuales no lo perciban) a veces es la única solución que nos queda para poder vivir una experiencia plena.

Resumiendo: habla con ellas y diles que o se dejan de tonterías o te buscas a otra gente para salir de fiesta y con ellas quedas para ir a tomar café; porque ante todo esta situación es muy injusta para ti. Y a ti la que te tiene que importar eres tú.

Esperamos que te haya servido de lago este pequeño tocho. A ver qué opina el resto de lectores.


Y tú, amiga, que quieres seguir el ejemplo de Patricia esta chica anónima puedes enviarnos tu mail con experiencias o consultas en las que nosotros o el resto de lectores te puedan ayudar. No tenemos un consultorio como tal, pero esto de crear comunidad y ayudarnos es muy bonito y nos emociona.

Ya sabes:

baila@estoybailando.com

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