Dolores Delgado: “un maricón”, un amigo corrupto y una dimisión inevitable

Tiene gracia. El otro día, cuando escribí el artículo sobre los insultos de Arcadi Espada a Gabriel Rufián, dije que un cara a cara entre el político republicano y José María Aznar era la última cosa sobre la que pensaba que iba a escribir en esta página. Curiosamente en ese artículo mencioné a Florentino Pérez, otro que tampoco creí que apareciera nunca por aquí.

Pues hoy toca volver a hablar de un personaje que jamás creí que llegaría hasta esta web: el comisario Villarejo.

No voy a ponerme a explicarte quién es este señor, qué cosas ha hecho este señor y por qué es uno de los personajes más oscuros y corruptos de la España de las últimas décadas. Eso te lo pueden explicar mucho mejor periodistas como Patricia López, que lleva mucho tiempo destapando las Cloacas de Interior. Pero, resumiendo muy mucho, el comisario Villarejo era un señor policía que durante muchos años fue protegido por PP y PSOE (con sus condecoraciones pensionadas y todo) mientras utilizaba a la policía con fines políticos (y muy chungos, además). Eso es algo que está ampliamente demostrado y si buscas “Cloacas de Interior” en Google lo tienes todo bien explicadito. También hay por ahí un documental que no se emitió en ninguna televisión nacional (pero sí en TV3).

El caso es que hace unos días a la nueva Ministra de Justicia, Dolores Delgado, le salpicó la acusación de que era amiga de Villarejo. Delgado negó la mayor y dijo que solo había coincidido con él alguna vez, pero que no eran amigos. Y ahora el propio Villarejo ha filtrado una grabación en la que se puede comprobar que la ministra Delgado sí le conocía y sí era amiga suya.

“¡Bien por mí!”

La noticia es ésa: la Ministra de Justicia mintió sobre su relación con Villarejo, relación que debería llevarla inmediatamente a la dimisión (Villarejo está en prisión provisional incondicional investigado por delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales; y también por descubrimiento y revelación de secretos y extorsión). Para poner todo este lío un poco más en contexto, parece que el propio Villarejo fue el que filtró los audios en los que él y la amiga entrañable de el rey emérito Juan Carlos I, Corinna, hablaban sobre cómo ella había ejercido de testaferro del monarca.

Hace unos días PP, PSOE y C’s bloqueaban una comisión para investigar esa información. Hace unos días la Ministra de Justicia negaba su amistad con Villarejo. Villarejo, como ya pasó antes, filtra una conversación y deja a la Ministra como una mentirosa.

Pero hay muchos que prefieren no hablar de eso. Prefieren hablar de que en esa conversación Dolores Delgado llama “maricón” a Grande Marlaska, el actual Ministro de Interior. En esa misma conversación Delgado (y siempre según la web Moncloa.com) dice cosas como ésta:

A mí me pasa lo mismo, a mi los tíos me gustan igual, tontitos nada. (…) Ha venido un tío a la Audiencia monísimo, para que lo vamos a negar, parece George Clooney, pero le pasa lo mismo, es una nenaza.

O ésta:

Mira, yo te voy a decir una cosa, a mí que me den un tribunal de hombres, de tías no quiero. Y no me llevo mal con las tías, pero de tíos, sé perfectamente por dónde van. Y cada gesto, cada cosa… por dónde va la historia.

Tenemos en la misma mesa comiendo tranquilamente a Villarejo, Dolores Delgado y Baltasar Garzón. El contenido de la conversación es relativamente irrelevante, lo importante es la propia existencia de esa conversación.

Pero tanto los que atacan a la ministra como los que la defienden han decidido perder de vista lo realmente importante (la relación de la Ministra -y del PSOE- con Villarejo) para centrarse en un debate estéril sobre los insultos homófobos, los comentarios machistas y lo feo que es publicar una conversación privada. 

Estaría bien que, por una vez, tanto las asociaciones LGTB+ que piden la dimisión de la ministra (que las hay) por esos comentarios como los activistas LGTB+ vinculados al PSOE que le quitan hierro a las palabras de la ministra, se pararan a pensar lo que están haciendo. Por un lado porque no es de recibo pedirle la dimisión a alguien por una conversación privada (eso sí, no olvidemos que esta señora es Ministra de Justicia y, por lo tanto, su comportamiento tanto en público como en privado ha de ser ejemplar); y por otro lado porque para defender lo indefendible algunos están dando una de piruetas dialécticas que va a venir el Cirque Du Soleil a contratarlos.

Un activista X de la asociación X del partido X aguantando al político X de su mismo partido. Es el nuevo hit de la compañía circense.

Aunque lo tendrán complicado en el casting, porque por supuesto no faltan los que están un poco más a la derecha del PSOE y atacan a la Ministra por homófoba cuando hace unos meses se negaban a retirarle la utilidad pública a Hazte Oír o hace unos días decían que el “mariconazo” de Arcadi Espada era una broma.

Los mismos, por cierto, que se llevaban las manos a la cabeza cuando se destapó la Operación Catalunya orquestada por Villarejo y Fernández Díaz (se llevaban las manos a la cabeza porque se había destapado la operación, no porque existiera). Y tiene gracia, porque al cierre de esa comisión el propio PSOE firmó una declaración en la que concluían (junto a Podemos, PNV, ERC y el PDeCAT) que el gobierno del PP utilizó a la Policía para ocultar su corrupción y atacar a los rivales políticos. ¡Y ahora se escandalizan porque Villarejo también tenga trapos sucios sobre ellos!

Es que es muy divertido. Por ejemplo, Ciudadanos ahora se viene arriba y pide la comparecencia urgente de la Ministra por su relación con Villarejo. Porque relacionarse con Villarejo es lo peor. Pero en aquella comisión de investigación se abstuvieron a la hora de votar el informe con las conclusiones y cuando la Operación Catalunya se investigó en el Parlament, los diputados de Ciudadanos se prepararon junto a un socio de Villarejo.

Las palabras de la ministra Delgado son ofensivas y a mí personalmente me entristece que una mujer en un puesto de poder tenga actitudes tan machistas al estar rodeada de hombres con poder (es lo que tiene el patriarcado); pero forman parte de una conversación privada y a cualquiera se nos podría exigir explicaciones en base a una conversación privada y distendida. Eso sí, no perdamos de vista que estamos hablando de una Ministra de Justicia y que aquí no cuela el “y tú más” (y menos aún el “pues a saber qué habrás dicho tú en privado”). Más que nada porque eso nos lleva a la España en la que nadie asume responsabilidades, nadie dimite y los jodidos somos los de siempre.

Si Delgado ha de dimitir (y tiene que dimitir) es por su relación con Villarejo, por haber mentido al decir que no lo conocía y por haber sido tan tonta de pensar que por haberse sentado a la mesa con los chicos malos ya estaba a salvo de esos chicos malos. Es así de sencillo. No hay más vuelta de hoja; y tratar de usar la homofobia o el machismo de esa conversación como motivo de presión es ridículo, lamentable y es caldo de cultivo para la hipocresía.

Pero lo más importante, algo que a ningún activista LGTB+ se le debería escapar, es que mientras sigamos poniendo el foco en el contenido de la conversación no lo pondremos en el continente. Que mientras nos tiramos los trastos a la cabeza para defender o atacar a Delgado por haber dicho que Marlaska es “un maricón” (y el “un” es importante, porque no es lo mismo decir “es maricón” que “es un maricón”) no estamos hablando de Villarejo, de sus vínculos con el poder, de lo podrido que está el sistema y de lo poco que tanto un partido político como otro están dispuestos a hacer para sanear tanta mierda. Y no se va a hablar del tema, porque a la derecha le interesa que nos escandalicemos más por el “maricón” que por Villarejo (no sea que alguien se acuerde de preguntarle a Pablo Casado o Rivera cuántas veces han comido ellos con el ex-comisario o sus colaboradores); y a la izquierda le interesa que nos centremos en el “maricón” para poder abanderarse en que no es causa de dimisión (y que nadie pregunte qué hacía esa señora en esa mesa con esa compañía).

Decía el otro día que estoy hartito de que en este país solo se señale la homofobia cuando sirve para atacar a un rival (político o de cualquier tipo). Pues también empiezo a estar muy cansado de ver cómo algunos y algunas activistas LGTB+, que deberían ser los más exigentes en esta cuestión con los políticos, hacen exactamente lo mismo. Por favor, no dejéis que maricones y mariconazos no os dejen ver el bosque. O, en este caso, al Villarejo de turno.

El dueño del cortijo. Hidroboy dirige HazteQueer.com, escribe sobre muchas cosas en otros sitios y pone música en fiestas cuando le dejan.

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