DRAMA TRAVESTI: Los científicos piden que se prohíba la purpurina

Foto: Nurianieto.es
  • Los científicos de medio mundo avisan de que la purpurina (que está hecha de plástico) es un auténtico peligro para el medioambiente.
  • Las travestis de medio mundo sufren porque les encanta la purpurina, y lo plástico y también son un peligro, pero para el ambiente (sin el medio).

Si hay una cosa que a los maricones nos fascina…

Bueno espera, voy a empezar este artículo de forma inclusiva, respetuosa y nada denigrante ni ofensiva para que todo el mundo se sienta representado y nada estereotipado.

Si hay una cosa que a un gran sector de la población de hombres que se sienten atraídos por otros hombres y comparten ciertos gustos culturales que no tienen por qué ser representaciones totales de los usos y disfrutes de su sector poblacional (¿así mejor?) es un buen brilli-brilli, un buen colorinchi, una travesti que se ponga bajo un foco y resplandezca tanto que deje ciega a media discoteca.

Pues prepárate porque podríamos estar ante el fin del brilli-brilli. La hecatombe del colorinchi. O, al menos, ante un cambio tan profundo socialmente como el de la aparición de las placas solares, los coches eléctricos y el veganismo. Porque los científicos de medio mundo se están poniendo de acuerdo para pedir que se prohíba el glitter.

Y no la película de Mariah Carey (que, ya que estamos, también):

LA PURPURINA ASÍ EN GENERAL

Contamina.

Mucho.

A lo mejor pensabas que la purpurina sale de una fuente natural que hay en un manantial mágico cerca del lugar en el que murió el último unicornio y es sano y biodegradable, pero lo cierto es que la purpurina está hecha de plástico. Microplásticos, para ser exacto. Y esos microplásticos (piezas de menos de cinco milímetros de largo) acaban donde acaba todo: en el cuarto oscuro mar. ¿Pensabas que La Sirenita brillaba mucho por su radiante personalidad? Pues no, Ariel brilla porque le hemos tirado toneladas de purpurina encima.

Y eso empieza a ser un problema, porque como han calculado algunos científicos ahora mismo en los océanos del mundo hay unos 51 TRILLONES de fragmentos de microplásticos. Y como son trocitos muy pequeñitos y brillan que da gusto los peces se los comen. Y, como dijo Margarita la de la Cope, eso no es interesante para la sociedad en ningún aspecto.

«Creo que cualquier tipo de purpurina debería ser prohibida porque son microplásticos«, ha dicho la Doctora Barritas Trisia Ferrelly, antropóloga medioambiental de la Universidad de Massey. Y los gobiernos del mundo empiezan a hacer caso a los científicos, como la Dra. Farrelly, porque en Reino Unido por ejemplo están a punto de prohibir las «microperlas», que no son diminutos seres humanos de actitud chulesca y desafiante si no un tipo de microplástico que se fabrica expresamente para añadir a productos de cosmética (como la purpurina) o de salud.

Lo que pasa con la purpurina es que se trata de un tipo de plástico que muchas veces no se tiene en cuenta a la hora de analizar el impacto ambiental del plástico en los océanos. ¿Por qué? ¿Porque es muy bonita? Sí. Y porque está todo el mundo tan obsesionado por las «microperlas» y por las toneladas de plástico que flota en el océano que nadie se ha parado a mirarla. «Nadie sabe que la purpurina está hecha de plástico«, explica Noemi Lamanna, que es co-fundadora de Eco Glitter Fun, una empresa que fabrica purpurina ecológica, «se nos partió el corazón cuando nos dimos cuenta.»

Pero hay otro problemón que explica por qué nadie pensó que la purpurina era un problema: los looks de La Pelopony que está en todas partes. Y a veces ni nos damos cuenta. El Profesor Richard Thompson explica, por ejemplo, que empezó a preocuparse por el tema cuando alguien le regaló a sus hijas un champú que llevaba partículas de purpurina: «Todo eso se va por el sumidero y acaba entrando en el medioambiente.» Trissia Farrelly añade que «Cuando la gente piensa en purpurina se imagina una fiesta o maquillaje para disfraces. Pero la purpurina incluye también la purpurina cosmética, está presente en productos tan usados diariamente que la gente no piensa mucho en ello.»

Pero hay algo peor:

Nos la estamos comiendo.

(La purpurina)

RECREACIÓN: Britney sirviendo la cena.

Y no es que ahora os haya dado por poneros purpurina en la barba y cuando os coméis la boca entre vosotros os traguéis los microplásticos. El profesor Thompson realizó un estudio hace un tiempo que demostraba que un tercio del pescado capturado en Reino Unido (y que acababa en los estómagos de los británicos) contenía plástico. Y si eso es un poquito asqueroso ten en cuenta que la purpurina suele estar fabricada con una mezcla de aluminio y PET, un plástico que se sabe puede disolverse hasta liberar ciertos químicos capaces de trastornas los equilibrios hormonales de humanos y animales.

Hay estudios que demuestran, además, que algunos de esos químicos están relacionados con algunos tipos de cáncer y de enfermedades neurológicas.

Vamos, que te lo vas a pensar dos veces antes de darle un apasionado beso a tu amiga la travesti que parece sacada de la bañera de Mariah Carey.

¿Y qué podemos hacer para evitar morir todos ya sea por comer pescado con purpurina y reducción de salsa de soja o por matar los océanos? Pues el Dr. Thompson cree que no es necesario una prohibición a lo bestia y que será mucho más útil cambiar nuestra forma de percibir lo que consumimos teniendo en cuenta que muy probablemente acabará en el entorno. Por eso hay empresas, como la marca de cosméticos Lush (los de RuPaul, los que le hicieron aquel maravilloso SHADE a Valentina), que ha empezado a eliminar la purpurina de sus productos para sustituirla por una alternativa sintética y bio-degradable. «Es un movimiento positivo por parte de la compañía que demuestra que han escuchado los consejos y entienden cuál es la amenaza» explica la Dra. Sue Kinsey de la Sociedad de Conservación Marina, «Además envía un mensaje a sus consumidores que con suerte intentarán tomar decisiones correctas al elegir productos para hacer la compra en otras áreas.»

Pero la Doctora Ferrelly cree que el cambio es tan importante y necesario que no se puede empezar desde abajo: «Estoy cansada de ver cómo se hace responsable a los consumidores de intentar evitar estos materiales. Es literalmente imposible conseguirlo. Son los fabricantes los que han de tener esa responsabilidad. Necesitan empezar a usar alternativas seguras, que no sean tóxicas y sean bio-degradables.»

Así que ya sabes: la próxima vez que vayas a embadurnarte en purpurina para demostrarle al mundo que eres un ser de luz… que no se te coman los peces que nos matas a todas.

Un asesino en serie.

P.D.: Comparte esta noticia con tus amigas travestis veganas. Les va a dar algo. Graba el vídeo. Envíanoslo.

Fuente | The Independent

Hazte socio del Club Hazte Queer, llévate cosas exclusivas y colabora para que la web siga adelante.

A DESPELLEJARSE: