El día en que Facebook me baneó por decir “maricón” mientras todos decían “puta”

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Seguramente recordarás que hace unas semanas publicamos en esta web un test de cachondeo bastante absurdo (y que tenía muchos Marios Vaquerizos) en el que contestando a unas preguntas bastante simplonas podías conocer tu porcentaje de homosexualismo. El test se hizo viral. Acabó incluso en Forocoches, con usuarios de ese foro contestándolo para hacer la broma y comprobar cuánto de maricón tenían. Dejando a un lado que las “bromas” que podían hacer en ese foro seguramente estaban muy alejadas de la intención original del invento (que no era otra que haceros reír un rato y rascar visitas, obviamente), lo cierto es que el test no dejaba de ser una gilipollez hecha con más o menos gracia.

Ya sabes que en esta web somos muy de reírnos de muchas cosas y también de quejarnos cuando la gente se ríe de muchas cosas que no tienen gracia. Por ponerte un ejemplo, que nosotros hagamos un test como ése no deja de ser -en cierta manera- una broma privada con nuestros lectores y amigos (la comunidad LGTB); pero si lo hubiera hecho una web de esas que destilan homofobia nos habría parecido mal. Porque en nuestra intención no estuvo nunca el ofendernos, insultarnos o ridiculizarnos sino el haceros partícipes de una de las muchas maneras de apropiarnos de los insultos (en este caso el manido “maricón”); mientras que la otra web lo habría hecho con la intención de señalar a alguien por maricón y reírse de él porque era el más maricón de todos. Decir “maricón el que no bote” no es lo mismo que llamar “maricón” a un maricón si tú eres maricón y hay confianza.

Sé que hay mucha gente gay a la que la palabra “maricón”, incluso cuando se utiliza como marca de confianza entre personas gais, le parece ofensiva. Pero no vamos a dejar de utilizarla porque es lo que nuestro colectivo lleva muchos años haciendo: apropiarse de un insulto para quitarle la ofensa, hacer nuestra una palabra para quitarle las armas a los homófobos. ¿Maricón? Sí. Mucho ¿Cuál es el problema?

El problema es que igual que hay gente gay a la que el uso de esa palabra le ofende hay todo un mundo heterosexual ajeno a nuestra burbuja que sigue pensando que cuando alguien dice “maricón” está siendo ofensivo, incluso aunque yo se lo diga a mi mejor amigo maricón o mi madre me lo diga a mí en tono cariñoso. Y eso es lo que, presupongo, me hizo encontrarme con esto cuando entré a Facebook:

Aquí hay tres problemas bastante graves. El primero es alguien en mi perfil privado (porque eso es una publicación en mi perfil privado, no en una página) que considera que ese test es ofensivo y, por lo tanto, es imbécil. Como ahora estoy tres días sin poder publicar ni mandar mensajes no puedo decírselo allí, pero por favor te lo pido: si eres el gilipollas que me ha denunciado por esto es que te tengo como amigo y no quiero ser tu amigo. Bórrame, pero antes dime quién eres para no volver a dirigirte la palabra.

El segundo problema importante es que, según las normas comunitarias de Facebook, las miles de personas que compartieron ese test en sus perfiles podrían acabar igual que yo: baneadas. Entre esas miles de personas seguro que hubo alguno que compartió el test para hacer la broma homófoba de turno y reírse de sus amigos a lo Forocoches; pero también hubo muchos usuarios que lo hicieron con humor, con respeto y que además no merecen que la red social censure algo así publicado en sus perfiles “privados”. Y lo pongo entre comillas porque esperar privacidad en Facebook es como tirarte a una piscina y esperar no mojarte.

Pero hay un tercer problema, el más grave, que es precisamente Facebook y sus Normas Comunitarias. No sé cómo funciona el tema, no sé si hay un algoritmo que detecta palabras o si hay una personita sentada en un ordenador que va revisando las denuncias una a una y decide. Si es lo primero alguien en Facebook tiene que hacer ajustes y si es lo segundo y eres esa personita y me estás leyendo: eres gilipollas.

Que me baneen de Facebook tres días me daría igual sino fuera porque es una herramienta que, muy a mi pesar, utilizo para trabajar. Así que Facebook ha decidido tenerme tres días puteado en mi trabajo porque sus Normas Comunitarias creen que compartir el test “¿Cuánto de maricón eres?” era ofensivo y no podía estar en su red social. Y eso me lo dice la misma empresa que permite a grupos homófobos, racistas y machistas campar a sus anchas y publicar todo tipo de imágenes y vídeos y mensajes ofensivos, perturbadores y que incitan al odio. La misma empresa que hace oídos sordos cuando denuncias un meme LGTBfóbico porque consideran que no incumple ninguna norma de la comunidad. La misma empresa que no cierra los grupos de homófobos violentos rusos que comparten vídeos de torturas a chavales gais en Moscú. La misma empresa que no frena los vídeos e imágenes de animales torturados. La misma empresa que ha fomentado de forma brutal la existencia de las webs que sólo publican noticias falsas, de páginas que se enriquecen utilizando el material de los demás, que infringe el copyright de medio mundo cada día o que da alas a estafadores detenidos para seguir creando páginas y perfiles falsos con los que vender negocios inventados a costa de utilizar el trabajo de los demás.

La misma empresa que activa durante un mes la banderita LGBT como reacción para luego quitarla cuando ya han fichado a los clientes potenciales.

Pero hay algo aún peor. A mí me han echado tres días de Facebook por un test que consideran ofensivo (y doy por hecho que es por el uso de la palabra “maricón”, es imposible saberlo porque una vez te banea Facebook no te da opción real a preguntar o a quejarte) el mismo día en que decenas de mis amigos están haciendo y publicando el test: “¿Qué tipo de PUTA eres?. Puta sumisa. Puta mamona. Puta dominatrix. Quiero creer que están de coña, que no lo publican y lo difunden con una intención machista; pero igual que mi test sobre el mariconismo se puede utilizar de forma homófoba algo me dice que ese test de tu tipo de puta está creado con intención machista, opresora y ofensiva. Y sin embargo, ahí está, convirtiendo a las trabajadoras sexuales en un chiste, en un estereotipo del que hacer la gracieta y reírte porque mira lo puta que soy. Pero no mires lo maricón que soy, aunque la intención del test sea meridianamente opuesta, porque es ofensivo e incumple las Normas de la Comunidad.

Ah, por cierto, otra gran diferencia entre el test del “maricón” y el de la “puta” es que el nuestro es un pasatiempo inofensivo y el otro está creado por una empresa que, con el beneplácito de Facebook, recoge tus datos personales, los empaquete y los vende al mejor postor pasándose tu privacidad por donde no brilla el sol. Pero eso sí está aceptado en las Normas Comunitarias.

Sé que esto no va a hacer que Facebook cambie sus normas y sé que esto tampoco va a hacer que dejemos de usar Facebook. Pero ¿soy el único que está cansado de estas mierdas? ¿Soy el único harto de que Facebook nos banee por hablar sin tapujos de nuestra sexualidad pero permita publicaciones que incitan al odio? ¿De que Twitter no haga lo suficiente para frenar a los trolls, a los que insultan y a los que amenazan?

No sé qué solución hay. No sé qué podemos hacer. Tal vez no estaría mal que los colectivos LGTB dejaran de pelearse por ver quién ocupa qué sillón o qué campaña es mejor que la otra para estar el primero de la fila a la hora de recibir subvenciones y movieran este tema para presionar a estas empresas y conseguir que sean entornos seguros para nuestra comunidad. Pero como eso no creo que ocurra a corto plazo, luego que nadie se extrañe si acabamos creando nuestra propia comunidad con nuestras propias normas.

El dueño del cortijo. Hidroboy dirige HazteQueer.com, escribe sobre muchas cosas en otros sitios y pone música en fiestas cuando le dejan.

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