El plebiscito del matrimonio igualitario en Australia está, oficialmente, muerto

  • El senado australiano vota en contra de que se haga un plebiscito para decidir si se legisla o no el matrimonio igualitario. Las organizaciones LGTB urgen a la creación de una ley que se vote en el parlamento.

El otro día os explicábamos el despropósito que se estaba viviendo en Australia con respecto a la legalización del matrimonio igualitario.

Turnbull no está nada contento. (Foto: Andrew Meares)

Recordarás (y si no lo recuerdas te lo resumo) que el primer ministro, Malcolm Turnbull, había propuesto hacer un referéndum plebiscitario para que la gente del país votara si quieren matrimonio para las personas LGTB o no lo quieren. Todas las encuestas apuntan a que una gran mayoría de los ciudadanos y parlamentarios australianos quieren que se legisle -y se apruebe- de una vez el tema, pero Turnbull en lugar de proponer legislarlo quería que el pueblo votara. Y no es porque Turnbull sea el hombre con más sentido de la democracia del planeta sino porque así contentaba a sus socios de gobierno, los de la derecha más conservadora, que evidentemente están en contra del tema.

"No es matrimonio" "Buscad otra palabra" ¿Te resulta familiar?
«No es matrimonio» «Buscad otra palabra» ¿Te resulta familiar?

No hace falta que te diga que hacer que el pueblo vote sobre los derechos de las minorías es un error, en tanto en cuanto esos derechos no afectan a la gran mayoría (que una pareja gay se pueda casar no afecta en nada a una pareja heterosexual que se quiera casar) y porque la experiencia ha demostrado que en este tipo de votaciones suelen acudir en masa los que están en contra pero los que están a favor (sobre todo los heterosexuales) no se molestan en votar porque ¿pa’ qué?

A la inutilidad del plebiscito súmale que el gobierno estimaba que el coste de la votación rondaba los 200 millones de dólares australianos, dinero que estaba mucho mejor invertido en, por ejemplo, regalar nuggets de pollo a todos los australianos. Eso y que la sola idea de la votación estaba provocando una división entre los australianos que no tenía ningún sentido.

Y había un drama aún mayor: el plebiscito vinculaba la felicidad de Kylie Minogue al resultado de la votación, porque la cantante dijo que no se casará con su prometido, el hombre de mis sueños Joshua Sasse, hasta que el matrimonio igualitario sea legal. ¿Cómo podían hacerle eso a Kylie? ¿CÓMO?

Yo habría votado en contra de mí mismo sólo para que este hombre siguiera soltero.

Lo último que sabíamos era que el plebiscito se tenía que votar en el sonado para aprobarlo o para anularlo; y aunque todo apuntaba a que iba a caer los activistas LGTB no las tenían todas consigo. Pero finalmente, en una votación llevada a cabo el pasado 6 de noviembre, el plebiscito se declaró oficial muerto con 33 votos en contra del mismo y 29 a favor.

Las organizaciones LGTB se han mostrado muy satisfechas con el resultado de la votación. Alex Greenwich, el co-director de la organización Australian Marriage Equality, ha declarado que «la mayoría de australianos y parlamentarios apoyan el matrimonio igualitario y creen que la situación puede resolverse con un voto en el parlamento, que permita a cada australiano casarse con la persona que aman.»

Alex Greenwich, te queremos. Muy fuerte.
Alex Greenwich, te queremos. Muy fuerte.

Pero como señalan desde la propia AME y otras organizaciones, que el plebiscito esté oficialmente muerto no significa que ya esté todo hecho. Ahora deben seguir con la campaña para que el parlamento haga su trabajo y legislen lo que tienen que legislar, «es hora de que nuestros parlamentarios encuentren un camino justo y digno para asegurar que cada australiano es tratado de forma igualitaria«, explica Greenwich, que añade algo que es de perogrullo pero algunos no entienden, «el matrimonio igualitario (…) no cuesta nada ni le quita nada a nadie pero ofrecerá una profunda diferencia al estatus y la dignidad de muchos.»

Rodney Croome, uno de los activistas en favor del matrimonio igualitario con más peso en Australia, también se ha sumado a la petición de que los partidos políticos se sienten para legislar el tema de una vez, y además se alegra de que el plebiscito se haya ido a tomar por saco porque, desde su punto de vista, el voto del Senado «ha salvado la vida de muchos jóvenes LGTBI que son vulnerables al tipo de odio que habría tomado el escenario nacional durante la campaña del plebiscito.»

En definitiva, ahora viene lo realmente complicado: que los políticos en favor del matrimonio igualitario, sean del partido que sean, se pongan de acuerdo. Si fuera España, estaríamos jodidos.

Fuente | Pink News

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