El PP de Levy y Maroto se carga la Ley de Identidad de Género gallega

  • El PP de Galicia vota encontra de tramitar la Ley de Identidad de Género presentada por la izquierda porque cree que lo que propone ya está recogido en la Ley LGTBI aprobada en 2014.
  • La oposición recuerda que esa ley no dedica más de dos líneas a la transexualidad y no recoge medidas concretas para ayudar al colectivo trans.
  • El PP aprovecha para crear malestar entre las asociaciones de personas trans y denuncia que la oposición quiere «politizar» los derechos del colectivo.

Hola, Andrea Levy. Hola, Javier Maroto. Hola, FELGTB. ¿Qué tal? ¿Todo bien? ¿Recuperados de la manifestación del Orgullo de Madrid? ¿Os ha ido bien el intento de pinkwashing a todos? ¿Sí? ¿No? Esperamos que no, porque fíjate qué cosas os vamos a explicar.

Resulta que en el Parlamento Gallego el PP acaba de decir que no a la admisión a trámite de la Ley de Identidad de Género que en primavera los colectivos LGTBI de la región consiguieron registrar gracias al apoyo de la izquierda (En Marea, PSdeG y BNG). Recalco lo de la «izquierda», porque aunque parezca mentira me pongo colorada cuando me miras la realidad vuelve a demostrar que cuando un dirigente del PP dice que los derechos LGTBI no son patrimonio de la izquierda ni él se lo cree.

Dice el PP gallego que no hace falta tramitar esa ley porque lo que hay en ella ya está aprobado en otra ley, la de Igualdad de Trato y No Discriminación de Personas LGTBI que se aprobó en 2014 a iniciativa del PSdeG (y en la que el PP, gracias a su mayoría absoluta en el Parlamento gallego, metió mucha mano para cambiar el texto como le dio la gana cargándose, por ejemplo, el régimen sancionador). La nueva ley, la de Identidad de Género, propone cambios en cuestiones de gestión administrativa, atención sanitaria, medidas educativas y de formación, garantías de no discriminación en el ámbito laboral, apoyo familiar y reglamentaciones para ayudar a las personas en situación de especial vulnerabilidad; además de tratar con especial delicadeza a las víctimas de discriminación y violencia o a la población reclusa. Todo eso no estaba en la ley de 2014 pero ¿qué más da? ¡Si ya hay una Ley LGTBI! ¿¡Pa’ qué otra!? ¿Para cuándo una ley para las personas cisgénero? ¡¿¿Para cuándo el día del Orgullo Cis??!

Según la diputada popular Marta Rodríguez-Vispo todo eso ya está en la otra ley que es «aplicable en todos sus artículos a las personas transexuales«. La viceportavoz del BNG, Olalla Rodil, recordó que la ley de 2014 no define qué es la transexualidad, qué es la identidad sexual y de género y, además, ni despatologiza la transexualidad ni facilita los trámites como el cambio de nombre en registros y documentación oficial. Rodil, como todos los grupos de izquierda, cree que es necesario dar un paso más allá de la ley de 2014 y tener una normativa que deje claro que «el género no tiene nada que ver con los genitales, que hay hombres con vagina y mujeres con pene» y que eso no se ha de tratar como una enfermedad o motivo de discriminación.

Para responder a esto desde el PP lo único que han hecho ha sido enfrentar a las asociaciones trans, recordando que hay dos colectivos (Fundación Daniela y Chrysallis) que se desmarcaron de esta propuesta de ley que impulsaron Arelas, Ultreia y Amizando: «Es una lástima esta ruptura de consenso entre las asociaciones» dijo Rodríguez-Vispo, «porque si alguna de estas asociaciones se quiere arrogar la representatividad de todas, no estamos de acuerdo.» Claro guapa, seguro que ése es el problema y a ti te sabe fatal. Sí.

«No sé de qué tienen miedo, qué es lo que les parece mal de tomar en consideración esta ley«, preguntó el diputado de En Marea Marcos Cal a la bancada del PP. Y les recordó que la ley de 2014 apenas dedica «dos líneas a la transexualidad«. Cal aprovechó para explicar los casos de Pablo, Manuel o Daniela, tres personas trans que han sufrido discriminación en su centro educativo, que tienen que pedir un préstamos para las cirugías que no cubre el Sergas o que tienen que dar explicaciones cada vez que sacan el DNI para, por ejemplo, pagar con tarjeta. «¿Están ustedes seguros de su identidad? ¿Saben si son ustedes hombres o mujeres? Si piensan que no tienen que responder a estas preguntas ¿por qué otras personas tienen que hacerlo?«, preguntó Cal a los Populares.

A esa crítica se sumó Noela Blanco, del PSdeG, que le echó en cara al PP que ahora cojan la ley de 2014 que promovieron los socialistas y hagan «publicidad y propaganda» colgándose la medalla al decir que la ley se está empezando a aplicar (tres años después de ser aprobada) mientras votan en contra de otra. Blanco señaló que lo que el PP estaba rechazando eran medidas tan concretas como asegurar que la sanidad pública no discrimine ni rechace a alguien por ser trans o que se vele por la dignidad del colectivo; y les recordó cómo los del PP siempre están «los últimos de la fila en la lucha por los derechos» pero luego son los primeros en usarlos: «Dijeron no al divorcio, y se divorciaron; se opusieron a la ley del aborto, pero abortaron; no apoyaron los matrimonios entre personas del mismo género, pero actuaron como testigos en bodas de sus compañeros. Qué hipocresía.»

(Nota para Blanco: Yo te aplaudo por decirles eso a los del PP, pero ten cuidado cuando hables de hipocresía que gracias a tu partido el PP está en el gobierno central.)

El que faltaba aquí era Alberto Núñez Feijóo que, muy al estilo del PP, acusó a los demás de estar haciendo un uso político de las personas trans. Y donde digo personas trans puedes meter el colectivo que te dé la gana, porque para el PP ya sabes que todo el que esté en su contra está «politizado». «Parece que se empeñan en decir que somos tránsfobos y no lo somos» dijo la diputada del PP Rodríguez-Vispo. Y no, no añadió que ella tiene muchos amigos trans y son bellísimas personas. Lo que sí hizo fue llevarse al atril una bandera trans que se sumó a la que los otros grupos ya habían puesto allí. Es que ahora, como al FELGTB ya les ha dejado ir a la mani, pues no les importa coger banderas (aunque luego manden grúas a retirarlas de las ventanas de algunos ayuntamientos): «Queremos contentar a todo el mundo y que todo el mundo esté unido en este tema» y acusó a En Marea, PSdeG y BNG de querer aprobar el texto para defender los intereses de determinadas personas y no de todo el colectivo trans de Galicia

Con todo esto sobre la mesa, me pregunto yo si a la FELGTB le ha salido a cuenta lo de invitar al PP a la manifestación del Orgullo de Madrid. No han pedido perdón por su oposición al matrimonio igualitario (de hecho Rajoy dijo que volvería a presentar el recurso ante el Constitucional). Sólo aprueban las leyes referentes al colectivo LGTB cuando se pueden apropiar de ellas (lo que hizo Cifuentes al aprobar una ley LGTB contra la que ella misma había votado cuando la presentó el PSOE). Se empeñan en votar en contra constantemente de las legislaciones en favor del colectivo en Ayuntamientos y Comunidades. Y mantienen el estatus de Organización de Utilidad Pública a HazteOír, los de los autobuses tránsfobos.

Ah, por cierto, que Rajoy también dijo que se planteaba llevar al Constitucional (que le encanta, le domina) la Ley de Transexualidad aprobada en la Comunidad de Madrid.

Y aún así el día en que salimos a manifestarnos precisamente para cambiar todo esto, tuvimos que tragarnos esta imagen:

Andrea Levy y Javier Maroto en la manifestación del Orgullo LGTB de Madrid en 2017 (Foto: El Mundo)

Felicidades, FELGTB.

Esperamos que se apruebe vuestra ley estatal, os coloquen bien donde os vayáis a colocar y entonces vengáis a hablarnos de derechos, dignidades y Orgullos varios.

Fuente | El Diario

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