El Supremo de Israel le dice que no al matrimonio igualitario

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  • El Tribunal Supremo de Israel rechaza la petición de las asociaciones LGBT y se niega a reconocer que el matrimonio igualitario sea un derecho.
  • En Israel no existe la figura del matrimonio civil, por lo que esa decisión correspondería a los tribunales rabínicos.

Ay, Israel. Israel. ¡Qué bonito es Israel! Para visitarlo, para enviar a un redactor a cubrir el Pride de Tel Aviv y decir que es un país súper abierto, súper moderno, súper ciudad de vacaciones. Porque para vivir en ella… ¡Es la ley de la selva!

Seguramente durante el verano has tenido a algún amigo que ha ido a Tel Aviv y te ha llenado el Instagram de fotos. O lo mismo has ido tú mismo, porque eres así de moderno.

Bueno, sea lo que sea, que te quede claro: no cuela. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda; y aunque Israel se marque un pink-washing de manual, Israel se queda. Eso es lo que el Tribunal Supremo del país le ha dicho a las asociaciones LGBT isarelíes, que ni matrimonio ni matrimonia: que dos personas homosexuales se casen (entre ellas, claro) no es un derecho.

¿Derechos? No. ¿Merchandising y fiestones? Todos los que quieras.

En el caso que las asociaciones habían presentado ante el Supremo argumentaron que la Ley Básica de Dignidad y Libertad Humana israelí podía interpretarse para permitir los matrimonios entre personas del mismo sexo. Aunque las asociaciones no esperaban que el Supremo forzara al gobierno a cambiar la ley sí esperaban que a través de su sentencia declararan inconstitucional la prohibición del matrimonio igualitario. Pero no ha sido así. Los jueces del Supremo han dictaminado que “para todos los intentos y propósitos, la ley civil isarelí no reconoce el matrimonio homosexual. Por lo tanto, la petición de los demandantes de que un tribunal civil dictamine sobre algo que está bajo la jurisdicción de los tribunales rabínicos, algo que se aplica en determinadas circunstancias, no es aplicable aquí. La petición, sin embargo, se basa en establecer como precondición indispensable que el matrimonio entre dos individuos del mismo género existe en la ley israelí, lo cual no es así.

Puede sonarte un poco lío, pero es que hay una cosa que hace que Israel sea maravillosa: no existe el matrimonio civil. Los únicos matrimonios que se celebran en el país son religiosos (judíos, cristianos o musulmanes) así que como no existe la figura del matrimonio civil no se puede considerar que las parejas homosexuales estén siendo discriminadas frente a las heterosexuales; que es lo que las asociaciones LGBT argumentaban en su denuncia intentando “colarla” a través de la Ley Basica de Dignidad y Libertad Humana. De hecho el propio Supremo ha señalado que esa ley incluye una sección creada para proteger el derecho de los tribunales rabínicos a emitir sentencias, algo que los activistas han intentado “puentear” para “conseguir apoyo constitucional exactamente para aquello que los que escribieron la Ley Básica claramente no tenían intención de permitir.

Chen Arieli, la presidente de la FELGTB israelí considera que la decisión es injusta pero que está en línea con la discriminación que fomenta el gobierno liderado por el Likud, el partido de Netanyahu que sabe que si apoya el matrimonio igualitario perderá el apoyo de los judíos ortodoxos. Zehava Galon, la líder del partido libertal Meretz, ha declarado que esta decisión “es una desgracia para un estado democrático” y ha seguido denunciando la discriminación que los ciudadanos homosexuales isrealíes sufren en su país.

Pero joder, Forever Tel Aviv.

Fuente | Arutz ShevaSputnik News

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