Esta escuela para menores trans en Chile les protege del bullying

Esta escuela de Chile ofrece un lugar seguro para que les menores trans puedan estudiar sin sufrir bullying ni discriminación


Aunque en los últimos años Chile ha comenzado a dar pasos bastante importantes hacia la igualdad del colectivo LGTBI+, lo cierto es que el país es profundamente católico y conservador (no legalizó el divorcio hasta 2004) y la realidad de las personas trans es especialmente complicada. El triunfo de la película Una Mujer Fantástica en los Oscar provocó una reacción en el país y se acabó aprobando una Ley Integral Trans (para que luego digan que para qué sirve financiar el cine) que garantiza la autodeterminación de género a partir de los 14 años (con el consentimiento de los padres o tutores).

Pero la aprobación de una ley no transforma un país de la noche a la mañana y Ángela, por ejemplo, llegó a sufrir tal nivel de acoso por su identidad de género en el instituto que se planteó el suicidio: «Solo quería morir«, explica a AP esta joven trans de 16 años, «No quería existir, porque lo que me hicieron me hacía sentir muy mal«.

Ángela, alumna de la Escuela Amaranta Gómez, recogiendo la medalla al Mayor Esfuerzo en la ceremonia de graduación (Foto: AP/Esteban Felix)

Ángela es alumna de la Escuela Amaranta Gómez de Chile, que recibe su nombre de la política trans mexicana Amaranta Gómez Regalado y se considera como el primer centro escolar con une alumnade predominantemente transgénero en latinoamérica. El centro, que abrió en 2017 con solo cinco alumnes, cuenta ahora con 38 menores escolarizados de edades que van de los 6 a los 17 años. Entre elles, 23 se identifican como transgénero y el resto suelen ser hermanes o amigues de los y las menores trans.

El centro fue fundado por la Fundación Selena con la intención de ayudar a las familias de menores trans a que éstes no bajaran su rendimiento escolar o abandonaran los estudios por el bullying que sufren en los colegios e institutos de Chile. Evelyn Silva, directora de la escuela y presidenta de la Fundación Selenna, utilizó sus ahorros y los de su co-directora, Ximena Maturana, para financiar el primer año de material y gastos. Las clases (de matemáticas, ciencia, historia e inglés -además de talleres de arte y fotografía-) las imparten profesores voluntarios.

Alumnes de la escuela Amaranta de Chile abrazando a su profesora Teani Cortés (Foto: AP/Esteban Felix)

Para poder mantener el centro abierto, a partir de marzo las familias tendrán que pagar unos 7 dólares al mes por niñe. «Intentamos reducir los costes al mínimo para las familias para que no puedan decir que les niñes no vienen porque no tienen lápices y que eso se convierta en una excusa para dejar la escuela.» A pesar de la falta de recursos la Fundación Selenna abrirá un centro de verano que ofrecerá talleres creativos para unos 20 menores, incluides algunes que no van a la escuela.

Los problemas de espacio o recursos no han impedido, eso sí, que les estudiantes recuperen su confianza y ahora se muestren más felices, más relajades y más dispuestes a participar en clase: «Me siento libre y feliz aquí«, explica Felipe, de 15 años, «El entorno es muy bueno. Todo el que llega se le acepta sin más.«

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FuenteAP

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