Esto no es una muestra de afecto y os podéis ahorrar el “heterosplaining”

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Lo han vuelto a hacer.

Cepeda y Roi ya cabrearon a muchísima gente con sus bromitas sobre #Cepoi, que es como la gente shippea su relación. Obviamente no hay ninguna relación sentimental, son heterosexuales. Roi tiene novia y Cepeda está muy ocupado intentando que toda España sepa lo muchísimo que quiere a Aitana, aunque ella pase de él.

En su momento fuimos muchos los que explicamos cuál era el problema. No solo con ellos, con todos esos hombres heteros que piensan que en 2018 darse un beso con otro hombres es algo gracioso en si mismo. No, no pasa nada porque dos amigos muestren su afecto en redes sociales. No pasa nada por ser hetero y darle un pico a tu mejor amigo. Ni por dormir con él. No pasa nada ni siquiera por dormir abrazados. Nadie les critica por eso. Con lo que sí que pasa algo es con hacer de eso una broma recurrente. Sobre todo cuando te hemos dicho que es una broma ofensiva, te has disculpado por ello porque no había intención de ofender… y tú has vuelto a hacerla.

Hace un tiempo Arévalo y Bertín Osborne se quejaban porque ya no pueden hacer chistes de mariquitas ni de gangosos porque la gente hoy se ofende por cualquier cosa. Culpaban a la “corrección política“. Lo que no entendían ni Arévalo ni Bertín es que el humor siempre ha de ir de abajo hacia arriba, y no al revés. Es decir: del oprimido al opresor, y no al revés. Porque entonces no es humor, es burla. Es ofensivo. Eso es justo lo que no entendió Roi en esa disculpa. Claro que en tu cabeza es 0 ofensivo, pero es que el mundo no es tu cabeza. No todo gira a tu alrededor, Roi. No todo trata sobre el hombre hetero.

Todo eso ya lo expliqué en su momento cuando saltó la primera polémica por las fotos tocándose el culo o por la del beso en los labios. Es absurdo volver a repetirlo porque a estas alturas de la película el que no lo ha entendido es que no lo quiere entender. Pero ahora está pasando una cosa muy curiosa y es que esos que no lo quieren entender vienen a intentar explicarnos a nosotros, que somos los que sufrimos la LGTBfobia, una “broma” que creen que no hemos entendido.

No tenéis sentido del humor“, me decía ayer una fan de Cepeda en Twitter. “Siempre se ha hecho humor con todo, pero esto os molesta porque es Cepeda“, añadía la chica. A mí no me molesta la “broma” porque sea Cepeda, ni siquiera me molesta que el 80% de las bromas de Roi se basen en sacar pluma. Lo que me molesta es que en 2018 mi orientación sexual siga siendo un chiste.

Cuidado con esto. No me molesta que un hetero bromee CONMIGO sobre la homosexualidad. No me molesta echarme unas risas con mi primo hetero cuando hablamos del Grindr. Me molesta que un hetero se apropie de MI SEXUALIDAD, de mi realidad, y la convierta en una especie de chiste. Y que lo haga porque todo vale. Porque es hetero. Porque es hombre. Cis. Blanco. Y el hombre cis hetero blanco cree que sigue teniendo vía libre para bromear con todo lo que le dé la gana; que si dice que es broma y no pretendía ofender ya está todo arreglado.

Como decía un chico en Twitter, cuando dos chicos gais expresan su amor (que no afecto) en público no falla nunca el que se queja porque no hace falta que exhiban su homosexualidad. Pasó cuando Agoney y Raoul cantaron Manos Vacías en Operación Triunfo. Javier Calvo le achacaba a Raoul que no querer besarse con Agoney era homofobia. Y lo era. Homofobia interiorizada, se llama.

Pero cuando dos heteros se hacen pasar por gais y simulan esa muestra de amor por la que a las personas LGTB se nos insulta, humilla, golpea y en algunos países se nos encarcela y asesina… Qué divertidos son, qué aliados, qué bonita visibilización del colectivo LGTB. Incluso aunque uno de esos heteros haya demostrado constantemente que toda su masculinidad se basa en ser el más macho, el más hombre, el que no se da besos con otros chicos porque JAJAJA ESO ES DE MARICONES:

Mientras, el colectivo LGTB, sigue invisibilizado. Han venido los heteros a salvarnos. Como cuando Dani Rovira se subió a unos tacones en la gala de los Goya para reivindicar el feminismo lo hizo con humor. Eso no quitó que fuera un momento tremendamente ofensivo y machista, otro ejemplo más de que el hombre hetero necesita siempre estar por delante de todos los demás incluso cuando algo ni les va ni les viene. Si se habla de feminismo, los hombres nos callamos y escuchamos a la mujer; que es la que sufre el machismo. Si se habla de homosexualidad, el hetero se calla y escucha al homosexual; que es el que sufre homofobia. Si se habla de transexualidad, las personas cis nos callamos y escuchamos a las personas trans, porque ellas son las que sufren transfobia.

No es una cuestión de corrección política. Es una cuestión de respeto a la diversidad y a la dignidad de las personas. Y eso es lo que ha cambiado en los últimos años, queridos Arévalo, Bertín, Cepeda y Roi; que antes los colectivos minoritarios de los que hacíais chistes no teníamos más remedio que callarnos para no llevarnos un palo. Ahora ya no. Y por supuesto no va a venir el que jamás ha sufrido una discriminación a decirme a mí, que la sufro a diario, cómo me tengo qué sentir y con qué puedo y no puedo ofenderme.

Y sí, la homofobia la sufrimos a diario. Cuando nos parten la cara por ir de la calle con otro chico. Cuando nos damos un beso en público y nos lo recriminan. Cuando Gus Kenworthy sube un vídeo a Youtube y en los comentarios se le insulta y se le desea la muerte por ser gay. Cuando un chico gay hace un streaming de un videojuego en Twitch y aparecen en los comentarios un grupo de heteros a insultarle por maricón. Cuando se legisla contra nuestros derechos. Cuando nos queman vivos en algunos países de África.

Venir a explicarnos a nosotros lo que nos pasa se llama “heterosplaining” y es el hermano bastardo del “mansplaining”. Hay hombres que sienten la necesidad imperiosa de corregir a una mujer porque es mujer, incluso aunque ella sepa más sobre el tema del que se está hablando. Y a nosotros algunos heteros y heteras nos hacéis lo mismo. Si decimos que algo nos molesta por más que lo argumentemos os negáis a escucharnos porque vosotros, heteros, siempre sabéis más. Tenéis que saber más. ¿Cómo coño nos atrevemos a cuestionar vuestros privilegios?

Veo a muchos de vosotros, maricones, celebrar la foto diciendo que es una muestra de cómo la masculinidad se está moldeando para ser menos tóxica. Abel Arana decía que “hay que ser muy hetero para hacerse esta foto” y Roy Galán, que suele publicar unos textos magníficos, decía que ya era hora de que dos hombres heteros se muestren afecto y normalicen esa imagen. A mí me encantaría poder decir lo mismo. Me encantaría poder aplaudir a Cepeda y a Roi por tener una amistad tan sana que les da igual lo que diga la gente si se hacen una foto dándose un beso.

Pero es que Cepeda y Roi no se hacen la foto para mostrar su afecto. La hacen para llamar la atención. No es una muestra de cariño, es una broma (en sus cerebros 0 ofensiva) en la que simulan ser gais. Ellos saben perfectamente que lo que hacen es ofensivo para muchísimas personas, y no lo saben porque se haya publicado en decenas de webs sino porque han pedido disculpas por ello. Y aún así, lo han vuelto a hacer. Y lo van a seguir haciendo. Porque en heterolandia uno no tiene por qué pedir disculpas por reírse de la homosexualidad si en su cabeza cree que lo que está haciendo no está mal. ¿Para qué se va a parar a escuchar? ¿A aprender? ¿A empatizar? No tiene por qué, es un hombre hetero. Y los hombres heteros hacen lo que les sale de los cojones.

Porque encima tú, que en tu puta vida vas a saber lo que es darle un beso a tu novio con miedo de que aparezca un homófobo que te parta la cara, pretendes que te demos las gracias. Lo llevas claro.

Cuando eres un personaje con una proyección pública como la que tienen ahora Roi y Cepeda has de tener cuidado con el mensaje que transmites. Si te haces una foto dándole un beso a un amigo porque te apetece, estás enviando un mensaje maravilloso. Si te haces una foto durmiendo con un amigo y bromeas sobre lo bien que estáis juntitos sabiendo que nadie se lo va a tomar en serio porque todo el mundo sabe que sois heteros, lo que estás haciendo es convertir mi realidad en un chiste. Y esto es importantísimo: mientras cientos de miles de personas LGTB+ tienen miedo a ser visibles y ser discriminadas, vosotros os atrevéis a hacer estas “bromas” única y exclusivamente porque sabéis que todo el mundo sabe que no sois LGTB+. Y con eso estáis abriendo la veda a que vuestros seguidores y seguidoras (que, por cierto, son bastante jóvenes) piensen que decir que algo es muy marica es divertido; que cantar “matarile al maricón” o “maricón el que no bote” no es ofensivo porque no hay intención de ofender.

Luego esos chavales que ven cómo su ídolo hace bromas con lo gay que es (y no las hacen porque estén seguros de su heterosexualidad sino porque saben que el público está seguro de su heterosexualidad) van por la calle, ven a dos chicos cogidos de la mano y se ríen de ellos.

Y les siguen por la calle, riéndose.

Y de la risa pasan al insulto.

Y cuando uno de los chicos de la pareja se harta de aguantar cada día estas mierdas y se gira para decirles que paren, le parten la cara.

Y lo tiran al suelo. Y lo patean. Y le siguen insultando.

Y acaba en el hospital.

Vuestras bromas de mierda y vuestra incapacidad para escuchar a aquellos de los que os estáis riendo suele acabar con nosotros en el hospital.

Felicidades por vuestra heterosexualidad, Roi y Cepeda. Pero sobre todo felicidades por vuestra estupidez y vuestra falta de empatía. Menos mal que de esta edición de Operación Triunfo ha salido gente con muchísimo más corazón e inteligencia que vosotros dos.

El dueño del cortijo. Hidroboy dirige HazteQueer.com, escribe sobre muchas cosas en otros sitios y pone música en fiestas cuando le dejan.

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