INDIANA WARS: Por qué es importante lo que está pasando en Indiana

El otro día Littlebab te contaba que el gobernador de Indiana, el republicano (derecha) Mike Pence, había firmado una ley que daba cobertura legal a la discriminación por parte de los negocios y las empresas del estado hacia las personas LGTB, basándose en la libertad religiosa.

La RFRA (Religious Freedom Restoration Act) es, en realidad, una ley que el gobierno americano aprobó en 1993 para proteger la libertad religiosa. Pero en Indiana le han dado una vuelta de tuerca y han presentado la Indiana SB 101, que amplía esa libertad religiosa para amparar a negocios y a corporaciones. Básicamente: un negocio puede negarse a atender a alguien escudándose en su religión. Pero una empresa también puede despedir a todos sus empleados LGTB y decir que es cosa de Jesucristo.

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Lo de aprobar leyes homófobas disfrazadas como leyes que pretenden proteger la libertad religiosa no es algo nuevo. Hace unos días te hablábamos de la enmienda que la senadora demócrata Emily Virgin propuso para una ley similar (no aprobada aún) en Oklahoma para obligar a los negocios que quisieran discriminar a tener un cartel bien grande en la puerta explicando a quién no atendían y por qué. Por aquello de jugar todos con todas las cartas sobre la mesa.

Pero el caso de Indiana es especial, porque la ley aprobada es tan discriminatoria que hasta otros gobernadores republicanos mucho más de derechas que Pence la han vetado en varias ocasiones (como hizo la gobernadora de Arizona, Jan Brewer).

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La lluvia de mierda sobre Pence y su gobierno ha sido tal, que al gobernador no le ha quedado otra que salir a explicarse. Y es que las reacciones en contra de la ley no se han hecho esperar.

No sólo Tim Cook (el presidente de Apple) o Hilary Clinton han hablado, y no sólo George Takei y otros famosos han publicado en Twitter su intención de boicotear la ley. Muchas son las empresas y negocios que se están negando a seguir trabajando en Indiana; y eso sí que duele.

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La NCAA (National Collegiate Athletic Association) celebrará, en teoría, la Final Four de su campeonato de baloncesto en el Lucas Oil Stadium de Indianapolis. Pero su presidente, Mark Emmert, ha dicho que se lo van a pensar muy mucho dado que han de averiguar cómo esa ley puede afectar a los atletas, las familias y sus empleados. Lo mismo ha dicho el CEO de la Gen-Con (una convención de gamers que se celebra también en Indianapolis), al que no le hace ninguna gracia que los asistentes y empleados del evento tengan que toparse con la ley:

Una legislación que puede llevar a que los asistentes a nuestro evento sean discriminados o se les niegue un servicio tendrá un impacto directo en la economía del estado; y tendrá un peso importante en nuestra decisión sobre seguir celebrando la convención en el estado de Indiana en los años venideros.

El presidente de Salesforce.com, una de las mayores compañías de gestión de datos en la nube, ha declarado que acaban de cancelar todos los eventos en los que sus empleados o clientes tuvieran que viajar a Indiana, para evitar que sean discriminados. ¿Y qué ha querido decir realmente con eso? Que piensan retirar el patrocinio de la Indy Big Data Conference que se celebrará el próximo 7 de Mayo en Indianapolis. Y no son la única empresa que piensa retirar la publicidad en el evento. De hecho el drama financiero es tal que los organizadores de la conferencia ya han emitido un comunicado exigiendo a los políticos que corrijan la ley para prohibir la discriminación.

Pero ojo, que hay más.

66068-panic-gif-sgeURECREACIÓN: El gobernador de Indiana

El jefazo de YELP ha emitido un comunicado en el que dice que «Es inimaginable que Yelp cree, mantenga o expanda su presencia corporativa en cualquier estado que apoya la discriminación por parte de las empresas a nuestros empleados o consumidores. Yelp hará todo lo que esté en su mano para expandir su presencia sólo en los estados que no tengan leyes que den cobertura a la discriminación«. Y el presidente de Angie’s List (una web de reseñas de negocios basada en Indianapolis) se unió a otras ocho empresas del estado para escribir una carta al gobernador en la que decían:

Independientemente de la intención original de la RFRA, estamos muy preocupados por el impacto que puede tener en nuestros empleados y en la reputación de nuestro estado. Todas nuestras compañías buscan promover la justicia, la diversidad y la inclusividad en nuestros lugares de trabajo. Nuestros empleados no pueden sentirse molestos en el lugar en el que trabajan y viven.

Pero no sólo las empresas están empezando a dejar al gobernador de Indiana en ridículo. La banda Wilco acaba de anunciar que cancelan un concierto programado para el 7 de mayo en Indianapolis porque la ley les parece «discriminación legal apenas disfrazada«; de hecho se niegan a volver al estado mientras la ley siga en pie. Y el actor Nick Offerman también ha dicho que él y su mujer, Megan Mullally, cancelan su show del día 16 de mayo en Indianapolis, aunque sí acudirán a su cita en la Universidad de Indiana pero donando todos los beneficios a la Human Rights Campaign.

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Te habrás dado cuenta de que si hay alguien que debe estar MUY cabreado con todo esto es el alcalde de Indianapolis, que está viendo cómo los grandes eventos que se largan de la ciudad. Por eso, aunque también es republicano, Greg Ballard ha firmado una orden ejecutiva obligando a todas las empresas que operan en la ciudad a seguir basándose en la ordenanza de derechos humanos de la ciudad, que rechaza cualquier tipo de discriminación (incluyendo aquellas por orientación sexual o género).

Nuestra ciudad prospera porque hemos dado la bienvenida a la diversidad. La RFRA amenaza lo que miles de personas han estado décadas construyendo. Y no dejaré que eso ocurra sin pelear.

Y no es el único político (republicano o demócrata) que ha salido a cagarse en la RFRA. El gobernador de Connecticut y el alcalde de San Francisco han dado orden de prohibir todos los viajes a Indiana financiados con dinero público (salvo fuerza de causa mayor): «Los contribuyentes de San Francisco no financiarán la discriminación legalizada por el estado de Indiana contra las personas LGTB.«

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Aunque, por supuesto, otros políticos republicanos han salido en defensa del gobernador Pence. Por un lado Jeb Bush, el hermano del presidente George Bush. Y por otro lado Ted Cruz, un firme candidato a la presidencia del país que fue puesto ahí por el Tea Party, que ha alabado a Pence por su valor a la hora de defender la libertad religiosa y darle voz a los ciudadanos que están preocupadísimos por este tema.

Vamos, por hacerle la pelota a los de siempre. ¡Un beso, Rajoy!

Evidentemente puede que algunos (si no todos) los que se han pronunciado contra la ley lo hacen, simplemente, por no perder dinero. Pero el hecho de que las empresas vean esa ley como algo negativo para sus negocios es una muestra de que la gente está de nuestro lado: las empresas y negocios en Indiana podran discriminar a los miembros del colectivo LGTB, pero serán muchos los que (si eso ocurra) se nieguen a acudir a esos negocios. Y entonces pasará lo que tan bien han explicado en este gag del Saturday Night Live:

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En Indiana, por supuesto, tampoco están nada contentos con esta ley promovida por los lobbys ultrarreligiosos que han hecho que el Partido Republicano haya dado un giro radical a la derecha. El Indianapolis Star (el periódico más leído en el estado), en el número de hoy, ha puesto en portada un editorial en el que dicen, claramente: «ARREGLAD ESTO AHORA«.

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Y en el interior explican:

El gobernador Mike Pence y la Asamblea General necesitan aprobar una ley que prohiba la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género en el trabajo, en el ámbito doméstico, en la educación y en los servicios públicos. Esas protecciones y la RFRA pueden coexistir. Ya lo hacen en otros lugares.
Las leyes que protegen la orientación sexual y la identidad de género no son extrañas en Indiana. Indianapolis, por ejemplo, ha tenido esas protecciones legales desde hace casi una década. Las leyes de la ciudad se aplican a negocios con más de seis empleados, y dejan exentas a organizaciones religiosas y a ONG. La Ordenanza de Derechos Humanos de la ciudad provee una fuerte protección legal (y tranquilidad) a los ciudadanos LGTB; y no ha supuesto una carga injusta para los negocios.
Aprobar una ley de derechos humanos enviaría un mensaje muy claro de que en Indiana no se tolera la discriminación. Es crucial que ese mensaje se comunique ampliamente.

Y ahí está, amiga, el quid de la cuestión. El hecho por el que lo que está pasando en Indiana es importante. Indiana no es el primer estado que aprueba una ley como la RFRA, pero sí que es el primero que no protege a los ciudadanos LGTB contra la discriminación. En otros estados la libertad religiosa de cada uno está protegida, pero por encima de eso están los derechos humanos.

A todo esto, el gobernador Pence ha dado una rueda de prensa esta mañana anunciando que es necesario trabajar para enmendar la ley y dejar claro que NO le dará derecho a los negocios o las empresas a discriminar o negar sus servicios a nadie y que, para finales de esta semana, espera tener una versión definitiva de la ley. El gobernador ha asegurado que el impacto de la RFRA se ha «malinterpretado» y que se ha generado mucha confusión (y le ha echado la culpa a los medios de comunicación, claro).

Es normal que el gobernador no esté contento con el trato recibido por los medios de comunicación, básicamente porque llevan días dándole hostias por todas partes. El otro día Pence estuvo en el programa The Week de la ABC y fue incapaz de decir claramente que estaba en contra de la discriminación contra los homosexuales. George Stephanopoulos, el presentador, le planteó el hipotético caso de una floristería que se negara a atender a una pareja gay. A pesar de que insistió varias veces, el gobernador no contestó claramente. No te sorprendas si te cabreas cuando el presentador le pregunta directamente si la discriminación contra gays y lesbianas debería ser legal en Indiana y el gobernador hace… Bueno, míralo tú mismo:

El caso es que, haga lo que haga, diga lo que diga, Mike Pence se ha cargado la imagen de Indiana. Y lo único que nos queda es esperar a ver si tiene los cojones de mantener la ley sin incluir la cobertura legal necesaria para las personas LGTB. Porque sí, resulta que no tenemos suficiente con que algunos hayan decidido que tenemos menos derechos por el hecho de ser gays sino que ahora aún hay quien pretende quitarnos más.

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Mientras tanto, podemos reírnos con este anuncio que los de Funny Or Die han hecho para promocionar una Indiana libre de gays dándote pollazos en la cara o lesbianas enseñándote los pechos mientras haces rafting. Eso sí, no esperes que haya mucho que hacer cuando todos los negocios hayan cerrado:

La loca que lo ha escrito

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