Javier Maroto: «Si todos los gais fueran de izquierdas no habría ni matrimonio igualitario»

  • En una entrevista publicada por La Otra Crónica, Javier Maroto asegura que en el Partido Popular hay muchos gais y lesbianas porque lo de ser LGTB+ y de izquierdas es «un cliché».

  • Maroto aprovecha también para explicar que si no fuera por el PP no habría tantos avances en materia de igualdad LGTB+, aunque en realidad el PP siempre ha estado en contra de esos avances.

  • Vamos a explicarle cuatro cosas a Javier, a ver si se espabila y, al menos, deja de mentir en las entrevistas.


Estaba el otro día Javier Maroto, vicesecretario sectorial del Partido Popular, en una exposición en Madrid cuando de repente fue asaltado por un periodista de La Otra Crónica de El Mundo. El Museo del Traje de Madrid acoge estos días la exposición «El Armario de Carmen Lomana» y allí que fueron Maroto y su marido, Josema Rodríguez, a ver los trajes de la Lomana y a hablar sobre moda y, como dice Antonio Diéguez, a «analizar lo que supone ser homosexual en un partido como el suyo«.

Y vistas las respuestas y explicaciones que ofreció Maroto, a lo mejor le iría bien pasarse por otro museo que no sea el del traje (un museo de historia LGTB+ como el que se propone en la Ley Integral LGTBI+ que registró Podemos y que el PP votó en contra) para aprenderse un poquito la historia de su partido y nuestro colectivo y así no tener que inventársela. Por aquello de no hacer el ridículo y por aquello de no marcarse un pinkwashing del PP que parece una broma de mal gusto.

«Y ahí es justo donde voy a enterrar mi dignidad por los siglos de los siglos.»

Tras hablar sobre moda y su matrimonio, el periodista le pregunta a Maroto cómo es ser homosexual en un partido como el PP… Y estando en una exposición de moda me sorprende que nadie se sacara una cinta métrica para medir el diámetro de los cojones de Maroto cuando respondió que «si todos los gais estuvieran en Izquierda Unida, no hubiésemos avanzado en este país como se está haciendo«.

Yo no sé, Javier, qué pasaría si todos los gais estuviéramos en Izquierda Unida. Pero sí sé que ni tú ni los tuyos hacéis una puta mierda (perdón por la franqueza, tal vez soy muy malhablado para un amigo de Carmen pero chico, es lo que hay) por los derechos LGTB+. Ni siquiera por los derechos de los gais, a los que queréis mucho cuando dan dinero pero poco cuando hacen ruido (pregúntale a Ana Botella, ella te lo explica). Así que te agradeceríamos profundamente que no te cuelgues la medalla de los avances en materia de derechos del colectivo, porque aunque FELGTB y COGAM os dejaran a ti y a Andrea Levy desfilar con nuestra pancarta ni siquiera os habéis dignado a cumplir lo firmado a cambio de estar ahí.

Andrea Levy y Javier Maroto en la manifestación del Orgullo LGTB de Madrid en 2017 (Foto: El Mundo)

Pero es que Maroto, que de moda dice que no controla mucho y por lo visto de la relación del PP con las personas LGTB+ tampoco, se atreve a decir que Cifuentes y Feijóo «están defendiendo leyes LGBT«. Explica Javier que él tiene amigos de todas las formaciones políticas y eso le ayuda a aprender y a ser autocrítico, así que esa respuesta no podemos achacarla a su desconocimiento sino a su poca vergüenza. Porque si tiene amigos en el PSOE de Madrid (que seguro que los tiene) sabrá que una de las cosas que el colectivo más le afea a Cifuentes es que no está haciendo una mierda (de nuevo, perdóname Javier por el lenguaje) por aplicar la Ley Trans. Tampoco parece hacer mucho por aplicar la ley que debería penalizar discursos LGTBfóbicos como el de asociaciones a lo Hazte Oír (que los tuyos defendéis como «libertad de expresión»)o los insultos y ofensas de directores de colegios católicos que dicen ser privados pero reciben un dineral en ayudas autonómicas. Y no hablamos del tema de las ayudas al IRPF, porque vaya circo habéis montado.

Ah, hablando de Hazte Oír. Recuerda, Javier, que es tu partido el que aún les mantiene la Utilidad Pública.

De Feijóo… Mira, es que sólo tienes que buscar en Google «Feiijóo LGTB» y la primera en la frente:

No alabes en voz muy alta a Feijóo, Javier, que él mismo reconoce que hasta 2016 no había movido un dedo por nosotros. Es más, el año pasado rechazó la Ley de Identidad de Género gallega con unos argumentos de esos tan cuquis que nos dan tantas ganas de aplaudir. Fuerte. En vuestra cara.

Así que cuando Javier insiste en que «si todos los gais militasen por el cliché en Izquierda Unida, pues no habría los avances. Es más, seguramente no habría ni matrimonio igualitario» no solo está siendo profundamente ofensivo e insultante para la memoria de nuestro colectivo, sino que además acusa al marica de izquierdas de ser un cliché. Sin darse cuenta de que él mismo es otro cliché: el del gay de derechas que justifica lo injustificable para llevárselo calentito (el sueldo, el voto… lo que caiga). Maroto: tú no has movido un dedo por los derechos del colectivo, así que si tengo que elegir tengo muy claro que prefiero no ser el cliché que se pasa su orgullo y dignidad por el Arco del Triunfo a cambio de una subvención o una invitación a una exposición de trajes de Carmen Lomana.

Pero no contento con eso, Maroto luego explica que el problema del PP es que no se ha comunicado bien. El periodista, Antonio (al que adoro, por cierto), le pregunta educadamente que «hay quien piensa que el Partido Popular no es el partido que más avances permite en los derechos del colectivo LGTBI» y Maroto lo achaca a un problema de comunicación: «El Partido Popular llevaba en el programa de Aznar la ley de parejas de hecho y el matrimonio civil que estaba operativo en Francia. El mismo.» He de reconocerte, Javier, que no estoy muy al tanto de la legislación en materia de peras y manzanas en Francia. Pero teniendo en cuenta que el matrimonio igualitario se aprobó allí bastante más tarde que aquí y se lió bastante parda (¿te suenan los de la Manif Pour Tous?) dudo que esa propuesta de Aznar fuera buena para nosotros.

Además tú mismo explicas que defendiste el matrimonio igualitario aprobado por Zapatero y te pareció un error que el PP lo recurriera ante el Constitucional. Así que ¿en qué quedamos, Javier? Lo digo porque si te lees este artículo de El País que repasa la historia que llevó a la aprobación del matrimonio igualitario en España verás que el contrato de unión civil aprobado en 1999 en Francia se consideraba un avance, sí, pero también «un matrimonio de segunda«. Así que si vas a defender ahora que recurrir el matrimonio en España «porque (el PP) creía que no debía compartir el nombre con el sacramento católico» (lo que te parece una «chorrada» porque «las cosas se llaman como se llaman en la calle«) fue un error, no le eches flores a Aznar cuando sabes perfectamente que lo que proponía tu partido en esa época era una mierda pinchada en un palo.

No te casaste gracias a Aznar. Ni gracias al PP. Te casaste gracias a los partidos de izquierda que se atrevieron a hacer lo que ni tú ni los tuyos habéis hecho nunca: tratarnos con igualdad. Y te lo digo porque a lo mejor se te ha olvidado, queridísimo Javier, que hace unos días presentasteis una propuesta de «Ley LGTBI» que era un insulto. Porque en vuestro afán de distanciaros de cualquier cosa que huela a izquierda habéis tenido la poca vergüenza de pretender que se apruebe un texto que dice defender al colectivo LGTBI a la vez que defendéis «terapias de conversión».

Háblame ahora de clichés, Javier, que me enamoro.

Ah, otra cosa que deberías aprenderte antes de hablar (o agarrar una pancarta). Dices que el PP presentó el recurso porque no OS (te incluyo, porque estabas ahí y no dijiste ni mú entonces) gustaba el nombre y que aún teniendo mayoría absoluta fuisteis taaaaaan generosos y taaaaaan buena gente y nos queríais tanto que estabais dispuestos a aceptar lo que dijera el Constitucional y no cambiar la ley si la avalaban. Y es muy gracioso.

Verás. Te iría bien leerte este artículo que publicamos hace un tiempo en la web en el que explicábamos la homofobia en tu partido para dummies. Entre otras cosas, en ese artículo queda claro que el problema de tu partido con el matrimonio igualitario no era solo el nombre. También lo eran las adopciones. Recuerda que, en vuestro escrito de recurso, decíais que «no existe una garantía mínima de certeza, en el ámbito de la comunidad científica, sobre la conveniencia del adoptado de vivir en el seno de una pareja homosexual».

Recuerda también, Javier, que tu Partido planteó el recurso ante el Constitucional cuando aún gobernaba Zapatero. Poco podíais haber hecho si durante esa legislatura os hubieran dado la razón. Pero durante 7 años no hicisteis ni el amago por retirarlo. No fue hasta que Rajoy llevaba ya un año de legislatura con mayoría absoluta que el Constitucional dejó claro que no había nada que cambiar; así que guárdate tu amago de generosidad al decir que «Mariano Rajoy dijo que ese derecho se queda con ese nombre, aún teniendo mayoría absoluta«. Porque no os debemos absolutamente nada. Ni siquiera un gracias.

Y no olvides que cuando en 2015 se le preguntó a ese tan generoso Rajoy si creía que habíais obrado bien con el recurso y dijo que sí. Pero es que cuando se le preguntó si le parecía bien que los homosexuales (como tú) pudieran casarse no tuvo siquiera la dignidad de contestar claramente y se salió por peteneras con un «Sí, le he dicho que no voy a cambiar la ley, no está en mi programa electoral. Y por tanto esa ley de 2005 está en vigor. Lo demás, pues usted misma.»

Ay, Javier. Qué pena. Qué pena que aún creas que puedes tomarnos el pelo. Porque entonces sabrías que a la pregunta: «¿Cree que podría haber en España un presidente del Gobierno homosexual»?, la respuesta no es un «Tiene que ser buen presidente, qué más da con quién se acueste«. Eso, Javier, es un cliché. Lo que define al colectivo LGTB+ no es únicamente con quién nos acostamos, es también cómo nos desarrollamos en una sociedad que nos discrimina y en la que hemos de luchar con uñas y dientes para tener los mismos derechos que el resto de la sociedad. Algo que a ti, evidentemente, no te pasa.

Porque a mí sí me importa con quién se acuesta un político. Esto no es una cuestión de programas electorales (alguien debió sacarse la cinta métrica para medirte lo de antes otra vez con esa respuesta, como si no tuvierais sobrada experiencia en hacer lo contrario a lo que prometéis), es una cuestión de orgullo y dignidad. Y sé que, por ejemplo, un presidente gay del gobierno (si tiene la dignidad que a ti te falta), se atreverá a hacer lo que otros políticos cobardes no se atreven: luchar por la igualdad.

Aplícate el cuento.

P.D.: No quiero irme sin hablarte de otro cliché. Aunque éste es real: la homofobia en tu partido. Tienes una pequeña recopilación aquí. Que te vaya bien en la próxima exposición. Un abrazo.

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