La Fundéu quiere que digamos «matrimonio homosexual» y no «igualitario»

  • La Fundéu avisa a los medios de comunicación de que dejen de usar el término «matrimonio igualitario» y usen «matrimonio homosexual» porque hay que ser más precisos en el lenguaje.

En esta web hay muchas cosas en las que nos cuesta mucho ponernos de acuerdo pero en una en la que siempre hemos ido a una ha sido, en determinados contextos, no decir «matrimonio homosexual» sino «matrimonio igualitario». ¿Por qué? Pues muy sencillo: porque el matrimonio entre personas homosexuales no es más especial ni diferente que el matrimonio entre personas heterosexuales.

Es igual.

Por lo tanto cuando en un país no se ha conseguido aún ese derecho o se acaba de aprobar es lógico que digamos «igualitario», porque se ha conseguido (o se pretende conseguir) para los homosexuales un matrimonio igual que el de los heterosexuales.

Igualdad de derechos = igualitario.

Pero en la Fundéu deben estar aburridos porque doce años después de que se aprobara el matrimonio igualitario en España han venido ahora a decirnos que dejemos de decir «matrimonio igualitario» y digamos «matrimonio homosexual«. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? Pues según esta Fundación es que «igualitario significa ‘que entraña igualdad o tiende a ella’«.

Repito: ¿y cuál es el problema? Que al decir «matrimonio igualitario» no se desprende que esa igualdad «esté por fuerza relacionada con el sexo de los contrayentes«. Que un matrimonio puede ser igualitario porque «puede aludir -y, de hecho, así se ha venido usando- a un matrimonio entre personas de distinta clase social o a aquel en el que hombre y mujer gozan de los mismos derechos.»

Que no sé tú pero yo la última vez que vi un matrimonio entre diferentes clases sociales o en los que hombres y mujeres no tienen los mismos derechos fue el de esta chica.

A ver, es broma; hoy en día aún hay países y sociedades en los que el matrimonio (heterosexual) no se da en igualdad de condiciones entre los contrayentes. Pero en esos casos hablamos de matrimonios por conveniencia, o forzados o hasta aberrantes; no miramos al resto de matrimonios heterosexuales y decimos «eso es un matrimonio igualitario y éste de un señor de 70 años con una niña de 15 en una tribu perdida del Amazonas no.»

Lo explican aquí los chicos de Fundación Triángulo:

Porque hay un detalle que en la Fundéu se han pasado por el forro: las personas trans o no binarias. Y no te lleves las manos a la cabeza porque el reconocimiento legal de ese tercer género está más cerca que lejos. Al decir «homosexual» hablamos de dos personas del mismo sexo y al decir «heterosexual» de diferente sexo… pero ¿y qué pasa con los demás? ¿Qué término vamos a usar? Pues igualitario, que queda muy bien.

¿Qué problema tengo yo con todo esto, querida Fundéu? Pues muy fácil. Es un poquito de contexto y un muchito de patriarcado.

El contexto es importante porque (como dicen desde Triángulo) la expresión «matrimonio igualitario» se refiere a un matrimonio con los mismos deberes y derechos que el matrimonio regente hasta ese momento que era el heterosexual. Si decimos «Alemania aprueba el matrimonio igualitario» en lugar de «Alemania aprueba el matrimonio homosexual» lo hacemos porque lo que se ha aprobado es el derecho de las personas homosexuales a casarse igual que las heterosexuales. se ha igualitari… igualizariz… igualitiz… iguali guali eh, OH OH OH

En serio: se han igualado los derechos de las personas homosexuales con los de las heterosexuales y es por ello que es importante para el colectivo LGTB (al que dudo que hayan preguntado una mierda sobre esto, también te lo digo) que se utilice el término «igualitario«. Porque en España hace ya 12 años de su aprobación y es lógico que la propia evolución del uso del lenguaje acabe resaltando la necesidad de especificar (por ejemplo, a qué tipo de boda vas.)

Pero en Australia aún no lo han aprobado (están a punto) y nos hace falta seguir defendiendo nuestros derechos a través del lenguaje.

Eso no significa que demonicemos o rechacemos el concepto «boda gay» cuando decimos, por ejemplo, «voy a una boda gay«. Igual que algunos ya nos estamos acostumbrando también a decir «voy a una boda hetero«. Evidentemente hay un hecho diferenciador (el sexo de los contrayentes) pero el matrimonio es el mismo. Nadie va a decir «voy a una boda igualitaria«. Porque como decía antes, el uso de «igualitario» se da en un contexto determinado: el de la igualdad de derechos entre heterosexuales y homosexuales.

¿A día de hoy alguien sigue diciendo «matrimonio interracial»? Pues salvo que realmente quieres especificar ese hecho no, se dice matrimonio y punto. Y ojalá no tarde mucho en llegar el día en que digamos matrimonio y punto para referirnos a los matrimonios homosexuales. Pero fíjate que en los tres ejemplos que cita la Fundéu para defender su tesis se refieren precisamente al contexto de lucha social y/o de igualdad legal del que te hablaba antes. «Entra en vigor la ley que permite el matrimonio igualitario en Alemania«, «El matrimonio igualitario podría llegar pronto a Querétaro» o «El matrimonio igualitario suma adeptos en el piñerismo.»

En esas tres frases el uso de «igualitario» es una forma de activismo; mientras que si cualquier medio quisiera decir que desde que se aprobó esa ley en Alemania ha habido 50.000 enlaces entre homosexuales no diría «Se han celebrado 50.000 bodas igualitarias» si no «Se han celebrado 50.000 bodas gays«.

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Simplificando: Si estamos hablando de la consecución de una igualdad vamos a seguir diciendo igualitario hasta que deje de ser necesario decirlo. Y si estamos hablando de una diferencia diremos matrimonio homosexual porque decir que cada día se celebran más bodas igualitarias es una gilipollez. Pero lo que la Fundéu hace es, básicamente, decirte lo que significan las palabras sin tener en cuenta ese contexto… con lo que realmente todo es una gran pérdida de tiempo (incluido este artículo).

Aún así a mí hay dos preguntas que me surgen de todo esto. La primera es si en la Fundéu no se han dado cuenta de que a estas alturas de la vida pedir que se especifique «matrimonio homosexual» pero no que se especifique «matrimonio heterosexual» huele un poco a rancio.

Y la segunda, y tal ve más importantes, es:

¿A SANTO DE QUÉ VIENE LA FUNDÉU EN PLENO 2017 A DECIR ESTO?

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