La Generalitat defiende a Empar Moliner y aprovecha para atacar al OCH

  • La Consejera de Asuntos Sociales de la Generalitat, Dolors Bassa (ERC) sale en defensa de Empar Moliner frente a las críticas del Observatori Contra l’Homofòbia, a los que acusa de un «ataque discriminatorio» contra la polemista catalana.
  • Moliner comparó la situación de los catalanes en España con la de los gais en Marruecos y se quedó más ancha que larga.
  • La polemista se ha defendido en otro artículo diciendo que no es homófoba porque tiene muchos amigos gais y acusando al OCH de ir a por ella porque el jefe de prensa de la entidad milita en Ciudadanos.

Muchas veces os habéis preguntado por qué en esta web hablamos mucho sobre entidades y politiqueo LGBT de Madrid y no decimos casi nada del mismo tema en Cataluña. Es fácil. O sea, ésa es la respuesta: en Madrid es todo más sencillo.

En Cataluña todo, absolutamente todo, es un rifirrafe político de agárrate y no te menees y muchas veces es casi imposible desentrañar los motivos de unos u otros para tirarse de los pelos (que se tiran, y mucho) con el tema LGBT porque al final siempre parece haber una motivación oculta detrás de cada cosa que hacen. Que en Madrid también pasa, pero se les ve venir a la legua. Tú te cruzas con Alfonso Llopart, por ejemplo, y ya oyes las gaviotas.

Pero mira, vamos a adentrarnos en un salseo catalán porque este tema empieza a tocarme un poquito la moral.

Ésta es Empar Moliner.

Empar, por si la conoces, es una señora muy independentista que sale cada día en TV3 a decir cosas independentistas. Cuando no quema en directo una Constitución Española se pone a soltar burradas a lo loco. Empar cobra, básicamente, por liarla; cuanto más gorda mejor. Para que lo entiendas, viene a ser la Hermann Tertsch catalana.

Pues Empar escribió un artículo en el que hablaba sobre la enésima vez que el Tribunal Constitucional tumba una ley de la Generalitat (en este caso una sobre un canon digital) y para defender su punto de vista dijo lo siguiente:

Que Catalunya sea una de las ‘comunidades’ (lo llaman así) que salen de la crisis no nos va bien. Lo que nos va bien es que le vaya mal. ¿Tiene otro sentido si no? Ser catalán en España es como ser gay en Marruecos, salvando las distancias.

Cuando la Moliner publicó eso, le dieron palos por todas partes. Yo no lo hice, porque me pilló en fin de semana y quería descansar y porque si no discuto con Hermann Tertsch tampoco voy a ponerme a discutir con Empar Moliner.

Pero sí te diré que las distancias a salvar para no cagarme en Empar tienen que ser como de Madrid a Lima, porque comparar la situación de los catalanes en España con la de los gais en Marruecos es un argumento de una bajeza intelectual y de una homofobia tan ofensiva que no valía la pena ni meterse a explicarle a la amiga Moliner que a ella España no la mete en la cárcel por ser catalana, por ejemplo. Ni sus vecinos van a ir a buscarla a su casa para apalizarla y luego el gobierno la acaba metiendo a ella en la cárcel por lesbiana.  ¿Que hay agravios comparativos entre comunidades españolas y entre ciudadanos del mismo territorio? Me da igual: nunca serán agravios comparables a los que sufre la población LGBT en países institucionalmente LGBTfóbicos.

Pero, como pasa habitualmente, no le digas a una persona heterosexual que lo que está haciendo es banalizar la homofobia porque ¡eh! ¡que ella no es homófoba! ¡que tiene muchos amigos gais! Es lo que tiene la gente como la Moliner, que en lugar de pararse a escuchar al colectivo que dice defender, prefiere tirar p’alante. Porque cuando uno es un bufón a sueldo tiene que mantenerse siempre en el papel; que si pides disculpas pierdes fuelle.

Como te decía antes, a la Moliner le dieron palos por todas partes. Desde el Observatori Contra l’Homofòbia le dijeron a Moliner que lo que estaba haciendo era banalizar la homofobia. Que eso no significa que ella sea homófoba per se, significa que no estuvo muy espabilada al utilizar la situación del colectivo LGBT en Marruecos para hablar de un tema que no tiene nada que ver y marcarse un tanto. ¿Y qué ha hecho Moliner? Pues ahora viene cuando vas a entender lo que te decía antes de la política en Cataluña.

En un artículo publicado de nuevo en el diari Ara y que no te voy a enlazar porque me niego a darle visitas, Moliner se queja (atención) de que se ha utilizado su artículo para someterla a una persecución política por parte de… Ciudadanos.

Según ella, en su primer texto quedaba muy claro que no estaba siendo homófoba, que a ella nadie le dice lo que es homofobia y lo que no y que no quería decir que los catalanes «estemos ‘sufriendo’ lo que sufren los gais en Marruecos (prisión, etc.). Si hubiera querido decir eso habría escrito ‘independentistas’ ¿no? Pues bien: si lo hubiera hecho tampoco sería homofobia«. Explica Moliner que lo que quería decir es que «para el mismo caso hay diferentes ‘leyes'»; que «no todos somos iguales ante la ley porque la ley no es igual ante todos.»

Si esta chorrada de excusa para no reconocer que patinó te ha parecido un escándalo, espérate que ahora viene lo mejor: Moliner dice que si el Observatori Contra l’Homofòbia (entre los que tiene amigos con los que organiza cenas, ¡cómo va a ser homófoba si cena con maricones!) le acusa de homófoba es porque su jefe de prensa, José Cuadrado, también trabaja con Ciudadanos. Y que esos amigos del OCH le han chivado en las cenas que «tienen la sensación de que (Cuadrado) instrumentaliza el movimiento para hacer caer al departamento de Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat (que es de Esquerra Republicana de Catalunya).»

Efectivamente: en un artículo llamado «La táctica Trump» la Moliner se lamenta de que está siendo perseguida políticamente porque Ciudadanos quiere cargarse a ERC. Nada de que haya ofendido al colectivo LGBT. No hombre ¡es una persecución política! ¡SON FAKE NEWS! Y encima tiene los santos cojones de acusar a otros de usar «la táctica Trump».

¿Pensabas que esto era suficiente esperpento? Pues te equivocas. Porque ahora entra en el juego la propia Generalitat de Catalunya, concretamente la Consejería de Asuntos Sociales y Familia que dirige Dolors Bassa. Bassa, que es de ERC, es además la principal encargada en la Generalitat de poner en marcha la ley contra la LGBTfóbia. La famosa 11/2014 que ya se ha demostrado que no sirve absolutamente para nada porque cada vez que van a aplicarla se topan con ¡oh! la «libertad de expresión».

Dolors Bassa mostrando con cariño un libro que no es la Ley 11/2014 porque entonces ni cariño ni nada.

Dolors Bassa ha salido a su cuenta de Twitter a republicar el artículo de Moliner y a defenderla, atacando al Observatori Contra l’Homofòbia:

Pues sí, Empar Moliner. Pero trabajmos bien tú y Asuntos Sociales así que… La entidad OCH tiene una subvención de Asuntos sociales. ¿Observatorio? Es una entidad, más allá de su nombre. Así que es la opinión de una entidad. Ánimos, Empar Moliner. Tus opiniones a veces son crudas porque son reales y en aquel artículo que mencionas también.

 

Efectivamente amiga: la señora encargada de aplicar la Ley Contra la LGBTfobia en Cataluña no sólo cree que lo de los gais en Marruecos y los catalanes en España no era banalizar la homofobia, sino que cree que es «una opinión cruda porque es real«. Y aprovecha para cargar contra el Observatorio echándoles en cara que cobran una subvención de la Generalitat. ¿Y cuánto cobra la Moliner indirectamente de la Generalitat? PREGUNTO.

Ah, por si se te escapa: Eugeni Rodríguez, presidente del Observatori, es políticamente bastante cercano a la CUP. (De hecho, antes de que entrara Cuadrado a dirigir el departamento de prensa muchos nos preguntábamos qué pintaban tantas noticias de la CUP en el Twitter del OCH).

Desde el Observatori, que puede hacer las cosas mejor o peor pero al menos es una plataforma bastante plural a nivel político, no han tardado en criticar a Bassa por sus tweets en los que ha acabado por decir que la polémica se trata de un «ataque discriminatorio» contra Moliner. Eugeni Rodríguez, en un comunicado, ha mostrado su «total y absoluto apoyo a todas las personas que colaboran en l’Observatori desde el voluntariado, el activismo y el aparato técnico» y ha recordado a Moliner y a Bassa que «la labor del OCH y la de la Consellera de Asuntos Sociales es combatir el odio y la LGTBIfobia en Cataluña, no dar alas a los instigadores.»

Por eso el Coordinador Técnico del OCH, Cristian Ferrer, ha escrito una carta a Moliner recordándole que la labor de la entidad «no depende de la ideología o simpatía con la que ‘miramos’ el mundo (aunque ayuda)» y tacha de «absurda» la acusación de Moliner de que desde el Observatori quieren cargarse la consejería de Asuntos Sociales. Además piden a las fuerzas políticas catalanas que se unan para exigir «explicaciones y medidas de rectificación ante unas manifestaciones que sitúan a la consellera en una posición muy delicada como líder de las políticas LGTBI del Govern de Cataluña«.

Y yo, que ni pertenezco a un partido político ni colaboro activamente con el OCH pido exactamente lo mismo. Porque (voy a ser crudo, como las opiniones de la Moliner) me toca muchísimo los cojones que la misma persona que se encarga de no aplicar la 11/2014 tenga el valor no sólo de criticar la labor del OCH sino de pasarse por el forro la opinión de todo el colectivo LGTB que le dijo a Moliner que lo suyo fue un patinazo totalmente fuera de lugar.

Así que ahí tienes, amiga, el motivo por el que hablar de ciertos temas en Cataluña es un auténtico coñazo: una consellera de ERC defiende a una polemista independentista frente a las críticas de una entidad presidida por un señor cercano a la CUP a la que acusa de querer atacarla porque el jefe de prensa de dicha entidad es de Ciudadanos.

Para mear y no echar gota.

P.D.: Dolors Bassa, vete a tu casa.

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