La TV pública francesa investiga la «purga gay» de Chechenia

  • El programa «Envoyé spécial» entrevista a refugiados gais chechenos en Francia y se desplaza hasta el país para investigar la purga gay.
  • Las autoridades chechenas siguen negando la existencia de ninguna persecución hacia el colectivo LGTB+
  • En una de las entrevistas el jefe de policía de Grozni asegura que para él es peor ser gay que terrorista.

Envoyé Spécial, un programa de investigación de la cadena pública francesa France 2, ha emitido esta semana un reportaje titulado Chasse à l’homme en TchétchénieCacería humana en Chechenia«) en el que investigan la detención y tortura de homosexuales por parte del gobierno checheno que han denunciado periodistas rusos y varios colectivos LGTB y de defensa de los derechos humanos.

El programa comienza con el testimonio de Azamat, uno de los refugiados gais chechenos que han podido huir hasta Francia. Este país es, recordemos, uno de los pocos del bloque occidental que ha exigido una investigación sobre los «castigos colectivos» (un eufemismo para evitar hablar de detenciones arbitrarias, torturas y campos de concentración) hacia el colectivo LGTB+.

El testimonio de Azamat es parecido y consistente con el relato que ya habían hecho otros antes. Un día como cualquier otro fue secuestrado en plena calle por cuatro hombres que bajaron de un coche negro y fue conducido a un edificio de ladrillo rojo rodeado de altos muros con alambre de espino.

Azamat tuvo que atravesar un pasillo en el que había unos 40 detenidos, todos hombres, de cara a la pared

Los policías le mostraron la fotografía de una de sus anteriores parejas, probablemente detenido unos días antes. Entonces comprendió por qué estaba allí y entró en pánico. Negó conocer a esa persona, dijo que no la había visto nunca y pensó que la mejor manera de salir de allí era fingir que pensaba que lo habían detenido por ser sospechoso de pertenecer a una organización terrorista. Empezó a decir que no tenía ninguna relación con el yihadismo y que ninguna persona de su familia había sido condenada por actos de terrorismo porque, tal como le explica a los periodistas de France 2, en Chechenia se considera mucho peor ser gay que ser terrorista.

En el documental también aparece Sacha, un hombre gay de 47 años que lleva cuatro meses refugiado en Francia. En su caso fue denunciado por uno de sus conocidos. La policía lo torturó conectando sus dedos a un aparato que hacía pasar una corriente eléctrica cada vez mayor por su cuerpo y para poder liberarse tuvo que reconocer que era homosexual y proporcionar el nombre de otros amigos suyos.

Sacha dice que llegó a pensar que todo había terminado para él y que nadie saldría vivo de la prisión en la que se encontraba.

También explica cómo sufrían insultos y palizas constantes y que sus verdugos les repetían que eran la vergüenza del país y que iban a purificar sus pecados con su sangre. No tiene dudas de que su intención es la de purificar la nación y erradicar ese «mal contagioso» que es para ellos la homosexualidad.

Sacha, como otras víctimas de la «purga gay», está cambiando continuamente de domicilio y en el documental no se puede ver su cara porque saben que siguen en peligro aún estando en Francia. Otros refugiados como ellos continúan recibiendo amenazas desde que han podido salir de Chechenia e incluso algunos han sufrido agresiones por parte de otros chechenos en el extranjero.

Ya sabéis que las autoridades chechenas niegan que exista ningún tipo de persecución hacia los homosexuales, porque según ellos es algo que no existe en su república, y que el gobierno ruso, del que depende este territorio, asegura que no le consta que esté pasando nada.

Los reporteros de Envoyé Spécial viajaron a Chechenia para intentar obtener alguna respuesta oficial de las autoridades ya que, tal como explican, es prácticamente imposible trabajar como periodistas independientes (mucho más siendo extranjeros) sin ser continuamente monitorizados.

Una vez en el país contactaron con Kheda Saratova, presidenta de Objektiv, la única ONG defensora de los derechos humanos que queda en Chechenia. En realidad, Saratova comenzó siendo una activista combativa pero se fue aproximando cada vez más al presidente Kadyrov (hasta el punto que hoy forma parte de su consejo de DDHH) y se limita a repetir los argumentos que da el gobierno.

Kheda Saratova (Foto: BBC)

Saratova asegura que su oficina no ha recibido ninguna denuncia formal de que exista una persecución de homosexuales por parte del gobierno y que por tanto no puede hacer nada; además cuando los periodistas franceses le muestran los informes de otras ONG como Human Rights Watch contesta que ya los conoce y que es algo que lo podría haber escrito cualquiera y sobre lo que no hay pruebas.

En cualquier caso Saratova acompaña al equipo de France 2 al lugar (unas instalaciones policiales abandonadas) que fue señalado por el Novaya Gazeta y varios testimonios como uno de los campos de concentración en los que la policía chechena estaba torturando homosexuales. En realidad no les dejan inspeccionar el recinto libremente y se tienen que contentar con una visita apresurada acompañados por un policía que les repite que en Chechenia no hay ni puede haber homosexuales porque ellos son de otra manera, tienen otra mentalidad.

Uno de los policías chechenos que acompaña a los periodistas. Aunque niega haber detenido y torturado a homosexuales, ha sido identificado como uno de sus verdugos por varias de las víctimas.

Más tarde el equipo del programa se entrevista con el jefe de policía de Grozni, la capital chechena. Cuando la periodista le pregunta sobre la detención y tortura de homosexuales, contesta que le da vergüenza pronunciar esa palabra, mucho más habiendo mujeres delante, que es algo que le asquea y es incapaz de pronunciar. «Como policía, tengo que enfrentarme al terrorismo y sé lo que es, pero esa otra cosa (por la homosexualidad) no la comprendo. Antes de que cometa el acto, podemos reeducar a un terrorista. Pero a esas personas, no, no podemos«.

Saratova presenta al jefe de policía de Grozni como «alguien normal con el que puedes hablar por la calle y que no parece que ocupe un cargo tan importante»

Estas declaraciones las hace estando presente la supuesta defensora de los derechos humanos en el país, que no sonríe y no tiene nada que replicar. Tal como explican en el documental este tipo de opiniones están fuertemente asentadas entre la población, lo que supone una de las claves para comprender esta purga ya que la policía se siente apoyada en lo que hace.

En la última parte del documental se presenta el testimonio de Maxim Lapunov, grabado cuando se encontraba en un piso seguro de una ONG rusa. Maxim, que no es de origen checheno, es el único ruso que fue capturado en una redada contra el colectivo y cuenta que por esa razón fue encerrado en una celda en la que se sentía como un mono en el zoo: los policías iban a ver al ruso que se permitía el lujo, en pleno Grozni, de tener relaciones sexuales con hombres chechenos.

Maxim tuvo que soportar muchas humillaciones, abusos sexuales y palizas hasta perder el conocimiento; pero finalmente fue liberado con la condición de que no denunciara nada de lo que le había ocurrido. Una vez de vuelta en Rusia pensó que estaría seguro, ya que su familia no iba a querer acabar con él por ser gay y podía contar con el apoyo de al menos una parte de la sociedad rusa que no es homófoba.

Sin embargo, una vez pudo abandonar Chechenia, siguió recibiendo amenazas para que no dijera nada y también intentaron que firmara una declaración en la que negaba la existencia de prisiones como en la que él había estado. Finalmente una serie de personas relacionadas con el gobierno checheno intentaron secuestrarlo en casa de su tía, así que reunió el valor para denunciar públicamente y a cara descubierta en una rueda de prensa en Moscú y para recordar al gobierno que es intolerable que no pueda sentirse seguro viviendo en su propio país.

Ahora mismo continúa ocultándose y viviendo en pisos protegidos de la Russian LGBT Network y se espera que su testimonio sirva para que otros se atrevan a dar el paso y denunciar ante las autoridades federales lo que está sucediendo en la república chechena.

Fuente | Franceinfo

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