Los derechos LGTB se cuelan en la campaña electoral japonesa

Japón es un país muy especial. Y no lo digo porque os encante ir allí de vacaciones a haceros fotos en sitios con nombres impronunciables que salían en no sé qué manga o en el que se inventó vete tú a saber qué cosas raras que os encantan y NO OS ENTIENDO NADA DE LO QUE DECÍS.

Britney-confused_zps9eff516a

Pero hay otra cosa que hace que Japón sea un país muy especial y muy curioso, y es que aunque el sexo homosexual es legal desde 1880 (MIL OCHOCIENTOS OCHENTA) la sociedad japonesa, por tradición, suele mantener al colectivo LGTB bastante en la sombra. Y por «bastante en la sombra» me refiero a risitas y chascarrillos de esos que tanto le gustan a Bertín. Osborne, por si no quedaba claro.

Hace unos años, por ejemplo, el candidato independiente y abiertamente gay Wataru Ishizaka se presentó a las elecciones locales en Tokyo de 2007 y se encontraba con risitas entre el público cuando daba un discurso o se atrevía a mencionar los derechos del colectivo. Pero en 2011 (cuando consiguió un escaño) la actitud de la gente había cambiado y en lugar de risas y cejas levantadas lo que se encontró fueron lágrimas.

Material electoral en la oficina de Wataru Ishizaka. Junio de 2016. (Foto de Thomas Peter/Reuters)

El colectivo LGTB va dando pequeños pasos en el país nipón hacia la visibilidad (que no la normalización, para eso aún falta mucho); pero son pasos tan importantes que hasta los miembros del partido conservador mencionan los derechos del colectivo en sus programas electorales para las elecciones generales que habrá este año en el país. El Partido Democrático Liberal, al que pertenece el primer ministro Shinzo Abe, hace una mención a la «compresión de la diversidad sexual«; algo totalmente impensable hace diez años.

En algunos municipios y en muchas compañías del país (como Panasonic) las parejas del mismo sexo empiezan a tener derechos muy similares a los de las parejas heterosexuales. Pero lo del matrimonio igualitario, por ejemplo, es algo que se ve tremendamente lejano. Una encuesta realizada en 2015 por la Universidad Hiroshima Shudo reveló que el 51% de los encuestados estaban a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero al mismo tiempo a un 53.2% les espantaba la idea de tener un amigo gay.

"Pues a mí me gusta mucho Malú"
«Pues a mí me gusta mucho Malú«

Aún así los activistas LGTB del país se muestran muy optimistas gracias a la influencia externa que eventos como la aprobación del matrimonio igualitario en Estados Unidos o la elección de Tokio como sede de los Juegos Olímpicos de 2020 tienen en el país. El C.O.I. incluyó no hace mucho (después de los JJ.OO. de invierno en Sochi) una cláusula en los contratos de las ciudades organizadores que les obliga a defender la igualdad entre personas, incluyendo la orientación sexual. Como explica Gaku Hashimoto, un legislador del partido conservador (el PDL) miembro de una comisión que trabaja en una ley de derechos LGTB -e hijo de un antiguo primer ministro: «El PDL tiene algunas ideas muy conservadoras, y creo que no había mucha gente que fuera consciente de eso. Así que sin esa presión exterior, las cosas no habrían llegado tan lejos.» Una de las cosas que preocupan al PDL, por ejemplo, es la forma en que el mundo exterior (especialmente los turistas que pueden atraer eventos como los JJ.OO.) ven el país: «El PDL y la gente en el gobierno… si pudieran ir tirando sin tener que tratar con temas LGTB lo harían. Pero existe la sensación de que no hacer nada se ve mal al otro lado del Atlántico«, explica Akiko Shimizu, profesor de Estudios de Género y Sexualidad en la Universidad de Tokyo.

downton-abbey-countess-disapprove
RECREACIÓN: El mundo viendo a Japón no hacer nada

Pero como te decía antes, el matrimonio igualitario se percibe incluso por los más optimistas como una quimera muy lejana. A pesar de que en el PDL se den pasos hacia la igualdad, ni siquiera el partido en la oposición sopesa la idea de las uniones entre personas del mismo sexo: «En realidad se oponen al matrimonio igualitario y no hablan claramente de leyes para prohibir la discriminación. Existe este sistema familiar… Un padre, una madre, hijos, la herencia de las propiedades… Los conservadores no quieren romper ese sistema«, explica Wataru Ishizaka.

Lo que está claro es que la sociedad civil va bastante más adelantada que los políticos: «Somos conscientes de que la gente dice que no es suficiente, y que no estamos yendo lo suficientemente lejos como para prohibir algunas cosas. Pero sólo para llegar hasta aquí hemos tenido que encontrar el equilibrio entre las opiniones de muchísima gente» explica Gaku Hashimoto. Mientras tanto las empresas empiezan a ponerse las pilas porque se estima que el colectivo LGTB gasta unos 5.9 trillones de yens (unos 60 billones de euros) al año: derechos familiares, beneficios en líneas telefónicas y millas de viaje…

La lucha del colectivo LGTB en Japón es como el propio país, curiosa. La sociedad avanza gracias a la influencia de países extranjeros (sobre todo provocada por las redes sociales y la globalización) pero los políticos se muestran reticentes a cambiar una sociedad tremendamente tradicional anclada en un modelo muy definido que parece inmutable. Pero el simple hecho de que los políticos, incluídos los más conservadores, empiecen a hablar de estos temas ya es una señal de que poco a poco Japón empieza a ser un país más arcoíris.

 

Fuente | Reuters

La loca que lo ha escrito

COMPÁRTELO (o te raja)

¿Te ha gustado?

Si podemos escribir lo que escribimos es porque no le debemos favores a nadie. Haztequeer.com se financia únicamente con las aportaciones de nuestros socios y colaboradores afines. Suscríbete y, cuantos más seamos, más tiempo podremos dedicarle a la página 😉

X