«Los mejores años de mi vida»: Si no te entiendes tú, ¿cómo quieres que lo hagan los demás?

  • Lander Telletxea es el ganador del III certamen LGTBQ de Luhu Editorial con esta novela, una disparatada (pero realista) tragicomedia construída a base de recuerdos 

Todos tenemos nuestras cabecitas llenas de recuerdos que no se sabe muy bien dónde ni cómo se almacenan pero que pueden resurgir en cualquier momento cuando lo que estás viviendo activa algo en las profundidades del cerebro.

Por poner un ejemplo: imagínate que estás en el autobús cuando se sienta a tu lado un maromo que parece hecho just for you, no sólo porque te pone perraco sino porque además va tarareando tu canción favorita y leyendo esa novela que tanto te marcó hace unos años.

Entonces es cuando en tu subconsciente hace ¡chas! y aparece a tu lado la imagen de un verano perdido de tu adolescencia en el que otro tiarrón del que ya ni te acordabas (y que en aquel momento te parecía inalcanzable) te lanzó una sonrisa y se te abrieron los cielos en ese preciso instante. Ya sabéis como termina esto: han sido unos segundos, pero para cuando despiertas de tu ensoñación ves como el que creías que sería tu futuro marido ya se está bajando sin mirar atrás y ni sonrisa ni guiño ni nada de nada. Pero a lo mejor te da un poco igual, porque te has quedado embobado porque aun eres capaz de oler los olores de aquel día y sigues pensando en cómo eras con 17 años y de ahí enlazas a…

Así es como funciona la vida nuestra mente (porque a vosotros también os pasa… ¿verdad?) y esa es la razón por la que nunca ligas en los medios de transporte nos pasamos el día hilando pensamientos actuales e imágenes de situaciones anteriores que ya hemos vivido.

Esto es precisamente lo que hace Lander Telletxea en su primera novela, Los mejores años de mi vida, en la que haremos un recorrido por la vida de un joven con su novia de la toda la vida, Sandra, que no tiene del todo claro si es o deja de ser gay (algo de lo que, sin embargo, su padre está más que convencido). El chico agarra la maleta y se marcha a trabajar a otro país, fundamentalmente para huir y dejar atrás el drama en el que se está convirtiendo su vida. Claro que ¿qué sería de nuestras vidas sin un poco de drama? Nuestro protagonista se encuentra con que su vida se puede complicar mucho más una vez en el extranjero, entre otras cosas porque aparece en ella Pablo, un chico con el que tiene algo que ninguno de ellos sabe muy bien cómo definir.

Sí, puede ser que para el protagonista del libro (que es un poquitín, lo justo solamente, drama queen, todo hay que decirlo) su propia vida le agobie y le parezca una tragedia (¡está en su derecho!) pero había muchas formas posibles de contarla. Lo que os vais a encontrar aquí es una comedia disparatada en la que tendréis un poco de todo: ¡Tensión familiar! ¡Sexo! ¡Enfermedades de transmisión sexual! ¡Amores (no tan) correspondidos! ¡Huidas de la mafia rusa! ¡Viajes al extranjero! ¡Intrigas empresariales! ¡Todo eso y mucho más!

Vais a reír mucho leyendo Los mejores años de mi vida; pero al mismo tiempo vais a ver que se trata de una historia muy tierna que se podría haber planteado como un drama intensito sobre un chico que necesita entenderse a sí mismo y que lo hace entendiendo sus recuerdos. No nos podía parecer mejor este plan: ya sabéis que en esta web somos súper fans de contar las cosas serias sin perder el sentido del humor, y también de hablar de cosas frívolas como si fueran asuntos de la mayor gravedad y tomárnoslas como el drama nacional y mundial que en realidad son.

Todas esas cosas de las que os hablábamos más arriba aparecen en una narración construida a base de recuerdos que van apareciendo en el momento más (in)oportuno y que hace que todo encaje como si fuera un puzzle. Precisamente por eso lo primero que más nos ha gustado del trabajo de Lander Telletxea es que se nota cómo ha pulido su novela para que resulte tan fácil seguir su lectura sin perderse, a pesar de que aparentemente está escrita de forma un poco caótica y no lineal.

Lo segundo es que también se nota que es la escritura de alguien que ha disfrutado enormemente con ella. No hablamos sólo de un autor que se lo pasa muy bien (¿con cierto placer sádico?) con las situaciones que hace vivir a su personaje (que suponemos que también hay algo de esto); además de jugar mezclando momentos del pasado y del presente con ensoñaciones de su protagonista, Lander también prueba con distintos modos de contar la historia y así en ese puzzle van apareciendo cartas y diarios (¡en papel!), mensajes de Whatsapp o lo que haga falta en cada momento para que comprendamos lo que está pasando. Del mismo modo, ha sabido jugar con que hay algunas cosas que es mejor no contar y dejar que nos las imaginemos los lectores, algo que no todos los autores saben hacer.

El drama del protagonista de «Los mejores años de mi vida». Bueno, y el tuyo, y el nuestro.

Por último, y éste es otro acierto, ¿os dais cuenta de que no hemos hablado en ningún momento del nombre del personaje? Podrías ser tú, podríamos ser nosotros o cualquiera de nuestros amigos; es fácil reconocerse en muchas de las situaciones que se dan en este relato (en todas no, eso sería too much) porque te podría pasar a ti y todavía va a ser más divertido compararlas con las que vive él.

Los mejores años de mi vida es la novela ganadora en 2017 del premio de literatura LGTBQ que convoca Luhu editorial cada año. En el jurado de esta edición estaban presentes entre otros los autores de las dos obras ganadoras anteriores, Fran Roselló (Heroína) y Antonio Heras (Armado de impaciencia), de las que también os hemos hablado en esta web.

Lander Telletxea

Lander Telletxea nació en Barakaldo en 1983, empezó a estudiar matemáticas sumando peras y manzanas (desde aquí oímos rechinar los dientes de Ana Botella) y se fue animando cada vez más con los números hasta que terminó con un título de ingeniero de telecomunicaciones en las manos.
Aunque Los mejores años de mi vida no es una novela autobiográfica, hay algunas cosas de Lander en el personaje de su novela; por ejemplo empezó a escribir mientras trabajaba en Australia diseñando un avión tanquero, en una experiencia laboral en un entorno muy diferente al que estaba acostumbrado y que resultó ser complicada y estresante. También comparte con él su determinación por probar todas las marcas de vermú del planeta.

Nosotros lo único que tenemos que añadir es que estas pinceladas de su biografía han tocado nuestro corazoncito de aerotranstornados (aunque a él los aviones no le entusiasmen) y de amantes de los hombres que lo mismo son capaces de escribirte una novela tan divertida como ésta, como de calcularte una buena Transformada de Fourier.

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