Macron, el candidato LGTBfriendly francés, aclara en un mitin que no tiene un affair gay

  • El candidato presidencial francés Emmanuel Macron desmiente en mitad de un mitin los rumores lanzados por al ultraderecha que le relacionan con el jefe de la radio estatal, Mathieu Gallet.

¿Te acuerdas de aquella vez que un político tuvo que salir a decir que, a pesar de lo que dicen los rumores, no es heterosexual? Sí mujer, fue aquella vez que tuvo que decir «Que no os líen, que soy maricón, que a mí me van las pollas como los brazos de gitano«. ¿No? ¿No te acuerdas? Pues a lo mejor es porque no ha pasado nunca.

Ni, a este paso, pasará.

Porque fíjate si la homosexualidad es algo normalizado y nada estigmatizado en la sociedad, como dicen los gurús de algunas cuentas de Twitter; fíjate si hace tan poca falta la marcha del Orgullo LGTB (con carrozas, travestis, plumas y tangas incluidos); que en Francia un político ha tenido que decir en medio de un mitin que no tiene un affair gay.

Emmanuel Macron (Foto: Ed Alcock / M.Y.O.P.)

Emmanuel Macron es un señor francés que se presenta como candidato a las presidenciales francesas. Macron es de izquierdas (más o menos) y parece ser la gran esperanza de los medio socialistas para derrotar a la ultra-derecha en las próximas elecciones; que la xenófoba, racista y homófoba Marine Le Pen está petándolo muy fuerte en las encuestas. Y luego que si qué modernos los franceses ¿eh?

Según las encuestas parece que Macron es el único candidato capaz de plantarle cara a la Le Pen. Lo que hace que la derecha esté muy nerviosa y hayan hecho circular el rumor de que Macron, que está casado con su antigua profesora, está liado con el director de Radio France, Mathieu Gallet. Porque fíjate si son modernos en Francia que la mejor forma para desacreditar a un candidato no es insinuar que tiene un affair, sino que el affair lo mantiene ¡¡con otro hombre!! ¡Qué escándalo!

Mathieu Gallet. Si está libre ya me lo pido yo, si eso. (Foto: Bertrand Langlois | AFP)

Lo que pasa es que Macron es un firme defensor de los derechos LGTB, apoyó sin miramientos el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas homosexuales; y la ultra derecha francesa ya sabes que está muy pesada con lo de la Manif Pour Tous y sus rollos homófobos y parece que todo el bienestar del país dependa de si un maricón se puede casar con otro maricón en un juzgado francés. Así que han hecho el cálculo simplista: si está a favor de los gays es porque es gay. Y si es gay ¡cómo va a ser presidente de la república de la libertad, la igualdad y la fraternidad POR FAVOR!

RECREACIÓN: Marcha del Orgullo LGTB en mitad de la Revolución Francesa.

No te lo pierdas que la campaña de descrédito homófoba hacia Macron está a un nivel que ríete tú de la última película de Jason Bourne. Todo empezó con un comentario que Julian Assange dio al diario ruso Izvestia en el que decía que en los correos hackeados a Hillary Clinton había «informaciones interesantes» sobre Macron que podían «incendiar» la campaña francesa. Poco después el diputado frances Nicolas Dhuicq dijo a la edición francesa de la revista rusa Sputnik que a Macron le apoya «el poderoso lobby de los homosexualies ricos» y que «eso explica muchas cosas«. Lo siguiente fue ver a los medios rusos, movidos por el Kremlin, hacerse eco a lo bestia de los rumores de que Macron estaba liado con Gallet; una revista francesa diciendo que tenía fotos que lo probaban (aunque nunca han aparecido y el artículo en el que decían eso ya no existe); y una Marine Le Pen aplaudiendo con las orejas porque cada vez que se «habla mal» de Macron insinuando que es gay, se añade que ella es maravillosa, fantástica, impoluta, reina, guapa y alcaldesa perpetua.

Lo siento. Ik ben droevig. Sono spiacente. Perdóname.

Todo eso ha puesto a Macron en la incómoda posición de callarse (lo que la derecha habría utilizado en su contra) o desmentir que es gay (lo que no alegraría mucho al colectivo LGTB porque participaría en la estigmatización de la homosexualidad).

Y lo que ha hecho Macron ha sido desmentir… el affair. Pero sin una sola mención a su sexualidad. Así que Macron bromeó con el tema el otro día en un mitin: «Si os dicen que mantengo una doble vida con Matthieu Gallet o con cualquier otra persona, será mi holograma, pero no puedo ser yo«. Lo del holograma es una puya a su rival, Jean-Luc Mélenchon, que usó un holograma en un mitin.

Y añadió: «Soy tal como soy. No tengo nada que esconder. Sé que se dice que llevo una doble vida, que oculto algo. Eso es desagradable para Brigitte, y como comparto con ella mis días y mis noches, se pregunta cómo lo hago.»

Macron junto a su esposa Brigitte

Tal vez ahí habría estado bien dejar aún más clara su posición frente a la homofobia de la que están haciendo gala los ultraderechistas; al negar el affair con esa naturalidad (al decir «Matthieu Gallet o cualquier otra persona«) neutraliza gran parte de la carga homófoba de los rumores pero ¿por qué no ir más allá y llegar hasta el final? ¿Por qué no devolverle al pelota a Le Pen y los suyos dejando claro que lo que pretenden no es acusarle de infiel, sino de maricón? Porque políticos infieles (¡presidentes infieles!) en Francia están acostumbrados a verlos, pero maricones no tantos.

Fuente | El Mundo

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