Marsha P. Johnson ya tiene su necrológica en el New York Times

  • En un proyecto destinado a reconocer a las mujeres ignoradas por la historia del periódico, The New York Times publica 15 esquelas de activistas, luchadoras y feministas cuyas muertes pasaron desapercibidas para la prensa. Entre ellas está la de Marsha P. Johnson.


El pasado 8 de marzo hubo muchas maneras de celebrar el Día de la Mujer, y en el New York Times decidieron hacerlo recordando a todas las mujeres que, de alguna forma, hicieron alguna aportación a la sociedad… pero cuyas muertes habían sido ignoradas por un periódico que durante sus 167 años de historia ha sido dirigido principalmente por hombres blancos. Ahora mismo, por ejemplo, la Junta Directiva del NYT está formada por 13 miembros, de los cuales solo 3 son mujeres.

«Overlooked» («Ignoradas») es el nombre del proyecto bajo el que el periódico ha publicado las esquelas de 15 mujeres. Ida B. Wells (periodista de investación que luchó contra el racismo a principio del S.XX), Qiu Jin (poeta feminista china que luchó contra la sociedad patriarcal), Mary Ewing Outerbridge (la mujer que llevó el tennis a los Estados Unidos), Diane Arbus (fotógrafa)… y entre otras muchas más está Marsha P. Johnson, la mujer trans que cuenta la leyenda fue la primera en lanzar una piedra contra el Stonewall Inn y dio comienzo a los disturbios que marcaron el inicio de la lucha por los derechos del colectivo LGTB+.

Sí, fue una mujer trans. Chúpate ésa.

En el extenso obituario escrito por Sewell Chan, se explica que Marsha fue una «activista, prostituta, artista drag» (sí, era una mujer trans y era una artista drag; respira, RuPaul) que fue la figura central del movimiento de liberación gay iniciado en Stonewall. Fue modelo para Andy Warhol y pasó gran parte de su vida viviendo en la calle y lidiando con una severa enfermedad mental. «No era nadie, una don nadie, de Villa Nadie… hasta que me convertí en Drag Queen«, explicó Marsha en una entrevista en 1992.

Durante su vida Marsha luchó junto a su amiga, Sylvia Rivera, no solo por los derechos de la comunidad LGTB+ sino también contra la desigualdad social y económica. Marsha ayudó a muchos jóvenes LGTB+ que habían sido repudiados por sus familias y vivían en la calle; y también dedicó gran parte de sus esfuerzos a luchar contra el VIH/SIDA, atendiendo a varias protestas de ACT UP. En 1992 reveló que convivía con el VIH: «Me llaman una leyenda de mi propio tiempo, porque hubo tantas reinas que se fueron y yo era una de las pocas reinas que quedaban de los 70 y los 80«.

«Cuando murió a los 46, bajo circunstancias sospechosas, en el verano de 1992, Johnson fue llorada por sus muchos amigos; pero su muerte no atrajo la atención de la prensa generalista.» El obituario destaca que, a pesar de las protestas de todos sus conocidos, la muerte de Marsha se consideró un suicidio, pocos meses después los investigadores la cambiaron a «muerte por ahogamiento por causas indeterminadas» y no fue hasta 2012 que el caso se reabrió (y así permanece) pues se considera que podría haber sido un asesinato.

Si tienes un rato, lee la necrológica completa para conocer mejor la vida y actos de Marsha P. Johnson (algo que no te iría nada mal si aún crees que el Orgullo no te representa o que las mujeres trans no luchan por lo mismo que tú) y luego te puedes ir a Netflix a ver el documental Death and Life of Marsha P. Johnson.

Gracias, Marsha.

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