Nacho Vidal habla sobre su hija trans en Sálvame Deluxe

Nacho Vidal explica en Sálvame Deluxe la historia de su hija Violeta, una niña trans que le ha echado un par de huevos; y presenta la campaña No Hay Huevos en favor de la asociación Chrysallis.

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Anoche estaba yo viendo Sálvame Deluxe (lo reconozco, lo puse porque tenía los buzones llenos de mensajes diciéndome que por lo que más quisiera en la vida tenía que ver a Tomillero y su novio) y después de las risas que supuso ver el show de la Sálvame Snow Week llegó el turno de Nacho Vidal, que se plantaba en el plató del programa para explicar «su gran secreto«.

Hype!

Ya sabes que en Sálvame tienen dos manías un poco demodé: la primera es cebar los contenidos como si les fuera la vida en ello (que digo yo que les funcionará) y la segunda es dar una noticia que lleva horas (o días) dando vueltas por internet. Pero hay que tener en cuenta que el público objetivo de Sálvame no es muy de investigar por la red o chafardear por Twitter. Así que aunque yo ya había visto la campaña No Hay Huevos y me imaginaba por dónde iban a ir los tiros, he de reconocer que acabé gratamente sorprendido (e incluso emocionado).

Vidal fue muy directo: tiene una hija trans de nueve años: Violeta. Aunque Violeta nació con genitales masculinos y sabe que es una niña desde los 3 años, no fue hasta que vio un documental sobre menores transexuales junto a su madre que se plantó ante su familia y les dijo claramente que ella era una niña y quería que la trataran como a una niña. En ese momento la madre y la niña llamaron a Nacho Vidal, que reconoce que sus mayor miedo se hizo realidad. Pero no temía por tener una hija trans, sino porque sabe que las personas trans son «el hermano pobre» del colectivo LGTB, el que a día de hoy sigue sufriendo más discriminación y cuyos derechos aún no son del todo reconocidos.

La forma en la que Nacho Vidal contaba la historia de su hija era tremendamente apabullante: rehuía el drama (porque como él mismo decía, su hija no tiene ningún problema), explicaba las cosas con total claridad y sin andarse por las ramas. Ni Vidal ni los colaboradores tiraron por el sensacionalismo barato, incluso se atrevieron a hablar de la alta tasa de suicidios de adolescentes trans por culpa de una sociedad que ni los entiende ni los respeta.

Cuando Violeta decidió que quería que la trataran como lo que es, una niña, Nacho y la madre de Violeta la llevaron a comprar ropa acorde con el género con el que se identificaba, y al día siguiente se negó a ir al colegio vestida de niño porque le daba igual lo que le dijeran sus compañeros: «Sé lo que soy, y me da igual lo que digan los demás«. Pero eso no ha evitado que a la niña, evidentemente, le siga afectando que algún compañero se niegue a tratarla como la niña que es o que al viajar, por ejemplo, en el pasaporte de la menor siga constando el nombre de Ignacio.

A pesar de que Violeta ha tenido el apoyo absoluto de sus padres e incluso de su colegio (cuando explicaron al centro que Violeta era una niña, la dirección contestó con un «ya lo sabíamos, siempre lo ha dicho«), Vidal explicó las trabas burocráticas con las que aún se tienen que encontrar y el absurdo que le parece no poder, por ejemplo, cambiarle el nombre a su hija. Aprovechó ese momento para señalar la arbitrariedad del procedimiento, y cómo aunque el juez aprobó el cambio la fiscal insistía en que la menor debía tener un nombre «neutro» (no fuera que más adelante quisiera volver a ser un chico, lo que demuestra que la fiscal no tiene ni idea de lo que está hablando).

 

Poco a poco las comunidades autónomas y las ciudades van mejorando las leyes para proteger a los menores trans y que esas trabas desaparezcan y el proceso de transición sea menos traumático. Pero si algo quedó claro al escuchar el testimonio de Vidal es que aún falta mucho camino por recorrer (tanto a nivel legal como a nivel social) y que es absolutamente necesaria una Ley Integral de Transexualidad a nivel estatal.

Además en la última parte de la entrevista a Vidal se le sumó una psicóloga que explicó que es totalmente normal que los niños trans sepan cuál es su realidad desde muy pequeños, y que lo que necesitan es que se les escuche y se les apoye.

Para ayudar a esos menores y esas familias, Nacho Vidal colabora con la Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, a la que por cierto donó el caché de su intervención (caché que el programa aumentó cuando supieron que iba a ser una donación). Además aprovechó para presentar la campaña No Hay Huevos:

Vidal explicó que los creadores de la campaña son un grupo de creativos que decidieron utilizar su talento para ayudar a un colectivo, y se decantaron por las personas trans. Después de ver el spot que Nacho Vidal protagonizó para el Salón Erótico de Barcelona, pensaron que su voz y su presencia era ideal para la campaña y contactaron con él sin saber que tenía una hija trans. Así que cuando le presentaron la idea, él les propuso dirigir la campaña hacia los menores trans.

Si entras en NoHayHuevos.org puedes colaborar comprando un huevo grabado en láser para lanzar un desafío a otra persona porque todos los beneficios de la venta de huevos hasta el 8 de enero irán íntegramente a Chrysallis.

Puedes ver la intervención de Nacho Vidal hablando sobre su hija Violeta haciendo click aquí.

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