«Rechacé a un candidato por lo que vi en su Facebook. Y me siento muy bien.»

Hace un tiempo te explicábamos que muchos países en Europa aún siguen siendo eminentemente homófobos. No hace falta irse muy lejos para encontrarse cara a cara con el odio y las gilipolleces de toda la panda. Uno de los países que salían en todos los listados era Polonia, del que se destacaba la profunda influencia que la Iglesia Católica sigue ejerciendo en el país.

Pero, por suerte, hay gente decente en el país que lucha por erradicar la LGTBfobia, y una de esas personas es Nadja Brandys. Nadja trabaja como reclutadora de personal en su propia agencia, IT Everywhere. Hace unos días Nadja se encontró con un candidato que parecía cumplir todos los requisitos para un empleo… hasta que vio su Facebook.

RECREACIÓN: Nadja al ver el Facebook del candidato
RECREACIÓN: Nadja al ver el Facebook del candidato

Y así lo explicó en un artículo que publicó en la red social de empleo LinkedIn:

Vale, no quiero que penséis que busco a todos mis candidatos en Facebook constantemente. Pero aquí está la historia, y me gustaría saber qué es lo que opináis.

Hice una entrevista por videoconferencia el otro día con este candidato. La conversación fue perfectamente normal y como resultado le dije que iba a recomendárselo a mi cliente.

Estaba escribiendo la carta de recomendación cuando vi que ese mismo candidato me había enviado una solicitud de amistad en Facebook. Para ser sincera, no conecto con mis candidatos por Facebook, porque allí tengo a la mayoría de mis amigos y rara vez lo uso para temas profesionales. Y probablemente hubiera ignorado la solicitud si no fuera porque la foto de perfil y la de cabecera del individuo me llamaron la atención.

En ellas se representaba simbología nacionalista y un desfile de gente que llevaba, sin lugar a dudas, carteles con lemas xenófobos en ellos. Mi primer pensamiento fue: «Vale, ¿por qué coño me envías una invitación teniendo esas fotos a la reclutadora que está procesando tu solicitud?» Hice click en el perfil y ahí fue cuando decidí que había tenido suficiente.

Muchos de nosotros aún no nos hemos recuperado de la pena que sentimos tras el horrible tiroteo de Orlando. Este mismo candidato expresaba sin problema su felicidad por esta tragedia, alabando al tirador por su crimen imperdonable. Y la publicación estaba ahí de modo público para que lo viera todo el mundo.

No hace falta que os lo diga, estaba en shock. Y lo único que sentía era rabia e impotencia por lo que acababa de ver.

Lo siguiente que hice fue enviarle al candidato una carta de rechazo. Sí, le expliqué exactamente por qué no iba a proceder con su solicitud. No os citaré lo que me respondió.

Sólo quiero pedir desde aquí a mis compañeros reclutadores: cuando seáis testigos de comentarios o comportamientos xenófobos, homofóbicos o discriminatorios de cualquier tipo, por favor: reaccionad. Y a mis amigos de recursos humanos que trabajan para compañías: por favor no ignoréis los actos discriminatorios en vuestras organizaciones. Encargaos de ellos directamente o reportadlos a los responsables.

Es el deber de todos reaccionar y condenar estas acciones. Que ningún ofensor se sienta seguro y tranquila propagando su doctrina del odio.«

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El artículo que Nadja publicó en LinkedIn rápidamente se volvió viral y, como te puedes imaginar, no todo el mundo estuvo de acuerdo con ella. Entre los más de 370 comentarios de la nota hay quienes le aplauden por lo que hizo y quienes la tachan de poco profesional porque «lo que me estás diciendo es que debería rechazarla directamente para un empleo tan pronto descubra que sus ideas políticas no son iguales que las mías o porque tiene unas creencias diferentes. Eso es repulsivo.» Eso dijo Lukasz Rokitowski (te lo enlazo por si quieres decirle algo), un señor que no ha entendido a estas alturas de la vida que la discriminación (de cualquier tipo) nunca jamás puede considerarse una «opinión» o una «creencia» válida.

Kerry Thomas, otra que tal baila, no sólo no ha entendido nada de lo que explica Nadja y le acusa de inmiscuirse en la vida personal de un candidato. Porque Kerry, que dice que «un empresario que cree que ese tipo de control es apropiado, rara vez es un buen empleador.»

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Por suerte hay quienes sí entienden tanto lo que hizo Nadja (que no se inmiscuyó en el perfil privado del candidato, era él el que tenía esas publicaciones accesibles en su perfil) sino que defienden que «A día de hoy tenemos que contratar a personas que no sólo trabajen bien en equipo, sino que también sean tolerantes a la diferencia, sea de color, raza, orientación sexual, etc.«, dice Amour Setter.

Nadja ha explicado a Gay Star News que no esperaba esa cantidad de comentarios, pero sobre todo no esperaba que hubiera gente que defendiera al candidato al trabajo y le atacara a ella, «me entristece mucho que haya tanto apoyo a una persona que promueve de forma abierta el odio a la comunidad LGTBQ«.

Sobre lo de chafardear un perfil en Facebook, Nadjia explica que normalmente no mira las redes sociales de los candidatos pero que «en este caso fue la invitación del candidato la que me llevó a reconsiderar su candidatura. Sinceramente, no sé si quiero mirar todos y cada uno de los perfiles de los candidatos, muchos de los cuales tienen bien configurada su privacidad. Es algo de lo que hablo frecuentemente con otros colegas reclutadores y las opiniones están muy divididas.»

Por eso insiste en que es importante que tanto los de recursos humanos y a los encargados a que observen a sus empleados y «no hagan la vista gorda cuando sean testigos de comportamientos discrimiantorios.»

Es una tontería preguntarte si estás de acuerdo con ella o no porque ya te digo que si no lo estás tienes un grave problema. Sobre todo porque ella no invadió la privacidad de nadie y fue el propio candidato el que expuso ese contenido a su reclutadora. Pero es lo que tienen muchos homófobos del mundo, que no esperan encontrarse con alguien como Nadja que les plante cara y les diga que lo suyo no es una opinión y por supuesto no es respetable.

Así que mira, ojalá hubiera más gente como ella en Polonia y en el resto de países. Va siendo hora de que algunos aprendan que la homofobia ha de tener un precio. Las redes sociales están llenas de insultos y desprecios hacia el colectivo gay y muy poca gente hace algo por frenarlo; las televisiones y medios generalistas se han llevado las manos a la cabeza esta semana con los tweets sobre el torero fallecido en Madrid hace unos días, pero no tienen el valor de explicar que hay otros delitos de odio que se cometen sistemáticamente en Twitter y en Facebook, contra la comunidad LGTB, contra la gente de otras razas, contra las mujeres… Y nadie se escandaliza.

Y probablemente va siendo hora de que más gente como Nadja se escandalice.

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