Ser gay, de derechas y no dar todo el asco: sí se puede

«Puedes ser maricón y de derechas y que los mayores LGTB+ no te escupan a la cara cuando pretendas subirte a un escenario en Chueca a dar un pregón después de haberte manifestado junto a los que les torturaban en las cárceles.»


Es curioso. Hace poco me llegaba el cotilleo de que cierta persona bastante conocida (que no influyente) del mundillo LGTB+ madrileño se quejaba en privado de que algunas asociaciones LGTB+ estaban muy politizadas. Es el mismo maricón de derechas que, seguramente, alguna vez ha comentado que la izquierda intenta apropiarse del colectivo LGTB+ y que ser gay no tiene por qué estar reñido con ser de derechas. El típico que cuando en esta web avisamos de que con la excusa de turno se estaba abriendo la puerta al fascismo homófobo, racista y misógino (y lo estaban haciendo también grupos de izquierdas) nos llamó de todo menos constitucionalistas moderados y se encargó de dejarlo claro en sus redes sociales.

Qué pesaos, por cierto.

Y te digo que es curioso porque ayer se celebró la manifestación que todos sabemos que se celebró… y en esta web hemos hablado de esa manifestación. ¿Y por qué? Te preguntas tú, amiga. ¿Qué pinta ese contenido en esta página?

Pues porque justamente los que siempre protestan por la «politización» del colectivo LGTB+ decidieron que era buena idea llevar nuestras banderas a esa manifestación a ver si así los tomábamos por súper modernos y progresistas y no nos fijábamos en todo el facherío que tenían detrás.

Pues ahí, para intentar demostrar que pactar con la extrema derecha que quiere arrebatarnos nuestros derechos (la misma que ya lo está haciendo en Brasil y que, después del reparto, tiene todas las papeletas para hacerlo en Andalucía) es aceptable porque solo son personas con opiniones diferentes, fue Albert Rivera y plantó nuestras banderas. Y hay maricones que lo defienden.

Que Partido Popular y Ciudadanos van de la mano de VOX sin ningún tipo de complejo no es algo nuevo: todos recordamos que hace un par de años (y con una excusa bastante parecida) el trifachito más el PSOE-PSC se paseó por Barcelona. Y ahí también estaban la Falange y todos esos que tanto han escandalizado a la izquierda estos días. Y hubo agresiones racistas, por cierto. No salieron por la tele. Qué raro.

Y te decía al principio que es curioso, porque justo ese marica de derechas que se quejaba de que cierta asociación está muy politizada estaba ahí. Y, ante las críticas, se ha autoproclamado víctima de un linchamiento. Ay, si los linchamientos de verdad se solucionaran apagando el móvil…

Pues justo a él fue al que no le importó politizar al colectivo LGTB+ al llevar la bandera para limpiarle la imagen al amo. Qué curioso.

¿Qué pintaba una bandera trans en una manifestación por la unidad de España, David, convocada por los que boicotean sistemáticamente los derechos del colectivo trans, David?

Oigo por ahí a ciertos activistas LGTB+ (de esos que llevan pulseras arcoiris a los bares franquistas y piden cafés –y los pagan, que los franquistas también son Hacienda– o me amenazan con demandas por señalar que blanquean a los fascistillas) recordarme que en las manifestaciones independentistas también hay banderas LGTB+ y que de eso no digo nada ¿eh? ¿Eh? ¿EH?

Rubén, te creía bastante más inteligente que esto. Por favor.

Bueno, pues dos cosas, Javier Maroto Junior. La primera es que si en algún momento os dejáis de esforar en hacer el ridículo, empezaréis a leer bien. Y la segunda, la más importante, al menos en las manifestaciones independentistas no hay franquistas ni neonazis convocando las marchas. Y si aparecen (porque claro que pueden aparecer, se puede ser profundamente gilipollas y ser indepe) se les echa.

Mientras tú les permites que ocupen un espacio y los validas utilizando nuestra bandera. Debería darte vergüenza.

Y es que, #OJOCUIDAO querida amiga: Das asco. Y es una pena. Porque se puede ser gay y de derechas y no dar asco. Se puede ser gay de derechas y no provocar el rechazo del resto del colectivo (o sí, pero no tanto).

En este país tenemos ejemplos de políticos gais y de derechas a los que jamás se les va a poder echar en cara que hayan hecho algo en contra del colectivo. Aprovecharse de él, monetizarlo, marketizarlo, heteronormativizarlo… Un montón de mierdas nocivas, sí. Pero no se alinean con los que nos quieren muertos. Es Santi Vila. Es esa derecha con la que tanto molesta que pacten los partidos de izquierda catalanes. Una derecha despreciable liberal en lo económico y progresista en lo social.

Existe, de verdad. No es un mito. Está ahí. El día que algunos entiendan que hay gente de derechas con la que se puede hablar sin vomitar van a flipar. Es esa derecha que acabó siendo demasiado progre para Ramón Espadaler, que acabó integrando la Unió pro «terapias de conversión» en el PSC de Miquel Iceta. Es esa derecha que vota a favor de las Leyes LGTBI+, aquí y en todo el mundo, sin montar un drama por cualquier fallo de forma para paralizarla. Es esa derecha que te pensabas que era Ciudadanos. Y no deja de ser derecha y hay que estar constantemente frenándole los pies porque la cabra siempre tira al monte. Pero es una derecha que tiene claro que hay una línea, la del respeto a la dignidad y a los derechos humanos, que no se puede cruzar. Una derecha que entiende que los hechos no se debaten. Una derecha… ¿digna?

¡VIVA EL IVA!

Algunos dirán que ya está Hidroboy usando la web para que te suscribas al chiringuito con cuota de Puigdemont (no lo hagas, suscríbete al nuestro que es más útil); pero lo que estoy intentando deciros, maricones de derechas, es que podéis dejar de hacer el ridículo justificando lo injustificable. Que podéis defender la unidad de España y el sálvese quien pueda económico mundial pero no tenéis por qué hacerlo de la mano de los que os gaserían si pudieran (y niegan que jamás se nos haya gaseado por ser LGTB+, por cierto).

Puedes ser maricón y de derechas y que los mayores LGTB+ no te escupan a la cara cuando pretendas subirte a un escenario en Chueca a dar un pregón después de haberte manifestado junto a los que les torturaban en las cárceles.

Puedes ser maricón y de derechas y no dar todo el asco. Sí se puede. Claro que se puede. Pero hay que serlo. Si no te sale, a lo mejor es que sí eres un poco fascistilla… Y ahí ya el problema es tuyo.

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