«Todavía no me he ido»: ¿Cómo te despedirías del amor de tu vida?

  • Bajo la apariencia de una historia sencilla sobre un amor apasionado,  Ismael Lozano tiene muchas más cosas que contar en su novela «Todavía no me he ido»

Amiga, a lo mejor tú ya piensas que estás de vuelta de todo, que tienes el alma demasiado ennegrecida o que el mundo no está hecho para ti. Puede ser que te refugies  en el cinismo y digas que si no te aguantas la mayor parte del tiempo no estás por la labor de tener que aguantar a nadie más allá del tiempo imprescindible para retozar y jugar en tu cama a juegos que no son precisamente ni de mesa ni de sociedad.

O, tal vez, seas de las que no creen en el amor y tengas todo un arsenal de argumentos para justificarte, desde los más intelectuales y deconstruccionistas a los puramente prácticos y egocéntricos que se reducen a ¡es que a mi nadie me quiere!

Si eres de ésas, a lo mejor piensas que Todavía no me he ido (con su cubierta en tonos pastel en la que dos chicos sin ropa se funden en un abrazo) no es el tipo de libro que va con tu estilo de vida. Cari, no seas así. Hay que probar de todo en esta vida, y a lo mejor lo tuyo también tiene remedio.

Sí. Todavía no me he ido es, ante todo, una novela romántica. En ella viajamos a Fuerteventura para conocer al jovencito Aday, que ha llegado desde Las Palmas prácticamente con lo puesto para trabajar como camarero en uno de los hoteles de la isla; y a Joel, un prestidigitador que actúa en espectáculos nocturnos en uno de esos alojamientos. Desde su primer encuentro, en el que Aday sube al escenario para ayudar al mago en uno de sus trucos, salta la chispa entre ambos.

Basta ese primer momento para que Aday sienta que con el cuerpo de Joel se calienta, que con sus besos se alimenta, que él es su única locura y que sólo desea su cuerpo caliente y su mirada como un fuego ardiente. Efectivamente, estamos hablando de un instalove de libro.

La mente de nuestro protagonista Aday, enamoradito perdido hasta las trancas

Pero ya os podéis imaginar que no todo es tan sencillo. Joel  es una persona un poco mayor que Aday (hemos dicho un poco mayor, para aquellos de vosotros que en seguida colgáis alegremente la etiqueta de daddy a cualquiera que haya estudiado la EGB y al que ya veis como un dinosaurio) y detrás de su fachada seductora y enigmática hay muchos detalles de sus andanzas pasadas que no está dispuesto a compartir inmediatamente con la primera persona nueva que entra en su vida. Entre ellas, que en cualquier momento puede decir «Tres, dos, uno… y desaparezco«, como en sus trucos sobre el escenario.

¡Hasta luego, Maricarmen!

Por otro lado está Amaranta, la ayudante de Joel en sus espectáculos, que lo conoce mucho mejor que Aday (incluso en la cama) y que sabe también bastantes más cosas de las que está dispuesta a contar en un primer momento… o no. Porque la relación entre los dos al principio no es precisamente la de mejores coleguis e intentará hacerle ver porque se lo dice por su bien, porque quiere ser su amiga y se lo tiene que decir, que hay cosas del pasado de Joel que pueden hacerle daño.

Conectamos nuevamente con la mente de Aday para ver cómo reacciona cuando se tiene que enfrentar a lo que no quiere conocer

Si ésta fuera la historia de dos chicos que se enamoran perdidamente nada más verse y una simpática muchacha que pasaba por allí, que trabaja con uno de ellos y que de vez en cuando queda con la pareja para emborracharse, tomar el té, peinarse los tres juntos o lo que surja no tendríamos mucho que contar. Ya sabéis que la vida nunca es así de sencilla y con este trío de personajes, con el pasado en común que tienen Joel y Amaranta, y con el choque de caracteres entre la ayudante y Aday ya tenemos suficientes ingredientes para asistir, bien armados de palomitas, al melodrama que van a protagonizar los tres.

Además del romance entre Aday y Joel, la novela de Ismael Lozano es una historia de relaciones íntimas entre unos personajes que acaban formando algo parecido a una familia recompuesta en la que se tratan otros muchos temas. El principal de ellos es la necesidad de aprovechar el tiempo, vivir el día a día y no dejar de pasar las oportunidades. Ya sabéis que no nos gusta mucho dar sermones como si fuéramos vuestras abuelas, pero es algo que muchas veces no hacemos pensando que hay tiempo para todo. Y chiquis, no siempre lo hay o lo que es peor, a veces se acaba cuando uno menos se lo espera.

Ismael Lozano

Ismael Lozano Latorre nació en Granada en 1978, pasó su infancia en la Sierra de Cádiz y más tarde se licenció en ADE por la universidad de Sevilla antes de empezar su carrera laboral en Lanzarote. Se considera un apasionado de la literatura y un enamorado de las Islas Canarias en las que vive ahora, compaginando su actividad profesional en la gestión hotelera con la escritura. Es autor de varios libros ambientados en las islas y éste es el primero protagonizado por una pareja homosexual.

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