Un ministro de Barbados dice que como hetero se siente estigmatizado por el colectivo LGTB+

  • A pesar de vivir en un país que teóricamente castiga ser homosexual con penas de cadena perpetua, el ministro Steve Blackett asegura que como hombre hetero se siente atacado y estigmatizado por el lobby LGTB.


Steve Blackett es el ministro de Asuntos Sociales y Desarrollo Comunitario de Barbados, una pequeña isla-nación en el Caribe anglófono. Teniendo en cuenta que forma parte del partido de centro-izquierda DLP (laboristas) que está en el gobierno y el cargo que ocupa, podríamos pensar que es una persona mínimamente progresista pero no es así, estábamos equivocados:

Nuestro amigo Blackett es un homófobo sin complejos que en una reunión con miembros de su partido quiso mandar un mensaje claro a las «fuerzas internas y externas» a favor del matrimonio igualitario en la isla, para dejar claro que según él es algo que nunca ocurrirá. Por cierto, también quiso dejar claro que es hetero, algo que podría haberse callado porque es de los que dice que la orientación sexual es algo privado, pero se vio en la necesidad de hacer ostentación de ello.

Barbados tiene una de las legislaciones LGTBfóbicas más duras del mundo y una de las peores de la región caribeña, que condena a cadena perpetua a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Y nos da absolutamente igual que esta ley pocas veces se aplique, porque mientras exista se podrá usar para amenazar a cualquiera con denunciarlo a la policía por ser homosexual, como de hecho ocurre.

Ahora podéis tocaros muchísimo todo lo que tengáis entre las piernas porque a pesar de tener estas leyes tan aberrantes, en la mente de  Blackett se trata de un  que país es tolerante e inclusivo con el colectivo LGTB. Para sostener  esta idea  continuó con un discurso nada original que era un refrito del argumentario homófobo clásico:

Si quieres relaciones con alguien de tu mismo sexo, eso es asunto tuyo… no tiene nada de malo. Barbados siempre ha sido tolerante con los homosexuales entre nosotros. Son nuestros parientes, nuestra familia o amigos, nuestros familiares y parientes, nuestros peluqueros, nuestros sastres… Las relaciones homosexuales en la mayoría de los barrios no son nada nuevo.

Porque ya sabéis, los maricas siempre somos sastres o peluqueros y mientras follemos donde nadie nos vea (a pesar de estar teóricamente prohibido) y no se nos dé por pedir derechos civiles, pues por parte de gente homófoba como este señor todo va bien…

Como debió pensar que ya había cubierto su cupo de palabritas cuquis, ya se vino arriba afirmando que «Este lobby LGTB es tan insistente, tan persistente, que afirma que esta comunidad está siendo marginada y estigmatizada« y que «Han sido tan insistentes y persistentes que yo, como persona heterosexual, tú como persona heterosexual, estamos empezando a sentirnos marginados, acosados y estigmatizados por ellos«.

Porque ya sabéis, en la prensa no se para de hablar de la terrible ola de heterofobia que recorre las calles de la capital Bridgetown, donde las parejas heterosexuales ven continuamente como la gente les señala, les apunta con el dedo y susurra a sus espaldas mientras a ellos no les importa un bledo e intentan denunciarlo a las autoridades pero sin éxito porque su orientación sexual está estigmatizada. ¿Os acordáis de aquella pareja hetero que tuvo que abandonar un hotel de Barbados cuando todo el personal, formado por maricones y bolleras, los persiguió hasta el aeropuerto porque encontraron condones en su mesilla y dieron por supuesto que tenían relaciones sexuales? Y ¿qué decir de las dramáticas historias de los chicos que tienen que salir de sus casas con una mano delante y otra detrás si se les ocurre contarles a sus padres que les gusta una compañera de clase?

Claro que no os acordáis de nada de esto, porque jamás, en ningún país del mundo, y mucho menos en uno como éste, nadie ha tenido que pasar por estas situaciones por ser hetero. Y aquí tenemos a este señor, que además siendo ministro podemos imaginar que no vive precisamente mal, quejándose de que se siente estigmatizado por ser hetero. Con todos sus cojones morenos y se queda tan tranquilo.

Steve Blackett sonriéndole en la calle a la opresiva heterofobia que según él hay en su país

Por cierto, como luego algunos os venís enseguida muy arriba diciendo tonterías, el 95% de los habitantes de la isla se identifican como cristianos, como también ocurre en otros países del Caribe anglófobo que tienen leyes parecidas a las de Barbados.

Fuente | Gay Star News

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