Un mormón que «curaba» a homosexuales sale del armario y busca novio

David Matheson, el mormón que «cura» a homosexuales más famoso de Estados Unidos, sale del armario como hombre gay y dice que busca novio. Pero no se disculpa por nada.


Se llama David Matheson y es uno de los mejores en su trabajo. Maricón al que pillaba, maricón al que curaba. No sabemos de qué, porque no hay nada que curar, pero él decía que sí. Y su pobre víctima también decía que sí, por no aguantarlo más.

«¿Conoces al mayor artista del mundo? ¿Te la chupo?»

El caso es que David, que durante años ha sido uno de los más famosos mormones cura maricones (lo siento, sé que este tema no tiene gracia pero no podía evitar imaginarme un grupo de mormones a lo Cazafantasmas curando maricones por el mundQUE LO HAGA NETFLIX), acaba de salir del armario. Aunque, para ser bienelamorhayqueveniralsur francos, la terapia que promovía David era un poco rara porque él no quería que dejaras de ser gay… sino que, a través de la fe, dejaras de vivir como gay y te casaras con una mujer.

Yas, yo estoy igual. Y su ex-mujer ni te cuento.

Y es que gracias a una investigación de la ONG Truth Wins Out (que lucha contra los grupos antiLGTB y contra las «terapias de conversión»), se ha sabido que Matheson -que estaba casado con una mujer- se divorció, salió del armario como hombre gay y busca novio.

Truth Wins Out tuvo acceso a un grupo privado en Facebook en el que el director de la organización que el propio Matheson había fundado para «curar» a hombres gais, Journey into Manhood, explicaba que «David… David dice que vivir una vida como soltero célibe no es factible para él, así que está buscando un compañero masculino«. El director, Rich Wyler, también explicaba que David «ha pasado de la bisexualidad a ser exclusivamente gay«.

Es decir: David, a sus nosécuántos años acaba de hacer lo mismo que tú a los 19.

En un comunicado que el propio Matheson ha enviado a Truth Wins Out cuando le han preguntado si ya había encontrado marido, Matheson ha confirmado que se ha instalado el Grindr y el Scruff, que lee esta web (eso te hace maricón al instante)… pero que no renuncia ni reniega de su vida pasada -ni piensa pedir perdón por el daño que ha causado-. «Mi tiempo en un matrimonio heterosexual y en el mundo ‘ex-gay’ fue genuino y sincero, y una gran bendición para mí«, explica David, «Lo recuerdo casi todo con cariño y gratitud por la felicidad y el crecimiento que supuso para mí y para muchos otros…. pero había dejado de crecer y estaba empezando a morir.«

Por si te da mucha pena, aquí tienes a Peggy, su ex-mujer.

Pero David no reniega de su trabajo a pesar de haberse embarcado en «un camino que otorga vida» y de haber empezado un «nuevo periodo de crecimiento» (¿eso no es lo que hacen las vigoréxicas después del Circuit?). «Durante todos esos años no estuve fingiendo. No renuncio a mi trabajo en el pasado o a mi fe. Y no estoy condenando a los matrimonios de orientaciones mixtas. Sigo apoyando el derecho de cada individuo a elegir cómo responder a sus atracciones sexuales y a su identidad. Con esa libertad, yo ahora elijo vivir la vida como hombre gay«

Con dos cojones, David.

Y es que, como bien explica el director ejecutivo de Truth Wins Out, Wayne Besen, «Si la terapia de conversión no funciona para autores como David Matheson, que escriben libros sobre esta práctica desacreditada… es muy inocente esperar que funcione en los que leen esos libros engañosos. La terapia de conversión se aprovecha de la culpa y la vergüenza para atraer a personas desesperadas y vulnerables para hacerles renunciar a su humanidad. Ésta es la última prueba de que las terapias de conversión son un fraude de consumo y debería estar prohibida en los 50 estados.«

La loca que lo ha escrito

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