Wes Goodman acosó sexualmente a decenas de chicos a través de Messenger y Snapchat

  • El Independent Journal Review publica un artículo en el que más de 30 testimonios aseguran que el republicano Wes Goodman llevaba muchos años enviando mensajes inapropiados e indeseados a chicos que conocía en Facebook y a los que ofrecía ayuda en política.
  • The Wall Street Journal asegura tener documentos que probarían que Goodman agredió sexualmente a un chico de 18 años en 2015.

¿Te acuerdas de Wes Goodman? Sí mujer, el legislador republicano profundamente LGTBfóbico que tuvo que dimitir el otro día porque le pillaron (literalmente) en su despacho practicando el sexo con otro señor.

Éste:

Wes, practicando.

Pues parece que eso que dijo Goodman de que «todos tenemos nuestras propias luchas y nuestros propios problemas» iba muy en serio porque ha resultado que el señor llevaba mucho tiempo viviendo una doble vida. Y ojo: era una doble vida que los republicanos conocían perfectamente y nadie hizo nada por detenerle.

En su faceta pública era un legislador muy de derechas y conservador cuyo principal objetivo era proteger la familia tradicional y frenar al «lobby gay» al que pillaron con otro hombre en su despacho. En la privada Goodman era un hombre gay o bisexual incapaz de afrontar su identidad que tenía un comportamiento tóxico hacia el resto de hombres de su entorno, que acosaba a jóvenes a través de redes sociales y que, al menos en una ocasión, agredió sexualmente a uno de ellos.

El Independent Journal Review (IJR) ha publicado varios testimonios de chicos (la mayoría entre 18 y 24 años) a los que Goodman les tiró los trastos. En la mayoría de ocasiones Goodman se ponía en contacto con activistas políticos a través de Facebook Messenger y cuando establecía cierta relación de confianza la conversación se volvía sexual incluso cuando el receptor no se mostraba abierto a las propuestas. Goodman se ofrecía a estos chicos para ayudarles en su carrera política y hasta para ser su «mentor» y cuando estos accedían Goodman comenzaba la parte sexual de sus conversaciones. Justamente esa estrategia le servía como protección, porque muchos de los chicos entrevistados han dicho que no quisieron hacer pública la situación (sacar a alguien del armario es feo, pero cuando es un legislador homófobo es más bien necesario) para no perjudicar sus propias carreras.

Un chico, heterosexual, ha explicado, por ejemplo, que tenía 150 amigos en común con Goodman y éste empezó a mensajearle preguntándole por sus aspiraciones en política y para hablar de varios temas sobre movimientos conservadores. Poco después Goodman le pidió su Snapchat y el chico accedió porque pensó que hacerse amigo de un legislador le ayudaría a la hora de avanzar en su carrera. Pero Goodman empezó a comentar todas las historias del chaval, a preguntarle por sus planes para el finde e incluso le hacía bromas con la cantidad de chicas con las que seguro que se acostaba.

Y aquí el chaval empezó a sospechar, claro.

Captura obtenida por el IRJ

Una noche Goodman le mandó un mensaje diciéndole que su mujer estaba dormida y que se aburría. A la media hora el chaval se encontró en su Snapchat varios vídeos de Goodman masturbándose y preguntándole por el tamaño de su polla. El chico bloqueó a Goodman al momento, pero éste se fue a mensajearle a Instagram y Facebook y acabó bloqueándole en todas partes.

Algunos de los entrevistados han compartido capturas de las conversaciones con el legislador. Uno de los chavales tenía 17 años cuando Goodman empezó a mensajearle.

Captura obtenida por el IRJ

El modus operandi de Goodman era casi siempre el mismo: agregaba a los chicos a Facebook, empezaba una conversación, le daba un ligero tono picante y si el chico le seguái el juego lo agregaba a Snapchat para asegurarse de que lo que enviara se borraba solo y le llegaba una notificación si el otro hacía una captura de pantalla.

Pero Goodman no pensó que usar su nombre real en Snapchat no era una buena idea… Y que aunque no hicieran capturas de pantalla sí podían hacer fotos a las pantallas con otros dispositivos. Y así es como en IRJ han podido obtener capturas de los mensajes:

Captura obtenida por el IRJ

Captura obtenida por el IRJ

Captura obtenida por el IRJ

Y hasta una imagen de su pene:

Captura obtenida por el IRJ

Varios de los entrevistados han explicado que los mensajes de Goodman en mitad de la noche diciendo que estaba cachondo y su mujer estaba dormida o de viaje eran constantes. Muchos de los testimonios recibieron mensajes, vídeos y fotos sexuales de Goodman sin haberlos solicitado ni haber dado a entender que hubiera ese interés. Un hombre, que conoció a Goodman a través de amigos en común, ha explicado que el republicano le hizo varios avances sexuales pero siempre asegurando que «no sería nada gay, sólo algo entre dos alfas«.

Pero por si todo esto fuera poco el periódico The Washington Post asegura tener documentos y correos electrónicos que prueban que en 2015, cuando Goodman era candidato republicano, abusó sexualmente de un chico de 18 años. Según parece Goodman invitó a un grupo de chicos y chicas a una fiesta en Capitol Hill y cuando uno de los chicos dijo que no le apetecía Goodman bromeó diciendo que «tiene una vagina«. Más tarde Goodman ofreció a ese chico quedarse a dormir en el hotel con el equipo y compartir cama. Aunque el chico no estaba convencido, finalmente aceptó.

En mitad de la noche, según el chico, Goodman se bajó los pantalones y empezó a abrazarle, despertando al chaval que salió corriendo de la habitación y se lo explicó a sus padres. Y ojo ahora porque la cosa da un giro a lo Shyamalan… aunque éste no es nada sorprendente.

Entra en escena Tony Perkins.

De Tony Perkins ya te hemos hablado en esta web en más de una ocasión. Es el director del Family Research Council, una organización profundamente anti-LGTB que vio cómo una inundación destrozaba su casa poco después de decir que las catástrofes naturales eran el castigo de Dios por la existencia de los homosexuales. (No sufra, Trump le dio un dineral poco después para reconstruirla).

En 2015 Perkins era presidente del consejo de Política Nacional, un organismo que había recaudado un dineral para la candidatura de Goodman. Los padres del chico acosado exigieron a Perkins que se tomaran acciones contra el candidato y Perkins les aseguró que el tema no sería ignorado y que «se tratará con dureza pero con prudencia.» ¿Y qué pasó? Absolutamente nada. Los republicanos hicieron la vista gorda y Goodman  acabó ganando las elecciones y ocupó su oficina en noviembre de ese año.

Además de los casos de estos chavales, varios testimonios han explicado cómo Goodman era bastante insoportable en su vertiente política. El abuso de poder, los chistes homófobos, los comentarios inapropiados y la extraña forma en que hablaba e interactuaba con su entonces novia llevaron a muchos a sospechar que había algo en él que no encajaba.

En el artículo de IJR, escrito por el periodista Caleb Hull (que también recibió varios mensajes indeseados y explícitamente sexuales por parte de Goodman) se explican otros casos bastante escandalosos que dejan claro que el comportamiento de Goodman ya era inapropiado desde la Universidad, donde le aseguraba a varios amigos que no era difícil conseguir que le hicieran una mamada porque tenía un par de colegas de fraternidad que eran bisexuales.

Cuando saltó la noticia era fácil que diéramos por hecho que Goodman era otro caso más de político homófobo que muy probablemente era gay pero ocultaba su orientación para medrar en política. Los mensajes y los testimonios destapados por IJR y por The Washington Post van mucho más allá y demuestran que Goodman era un acosador sexual que en lugar de vivir su sexualidad de forma sana decidió (con ayuda de su partido) someter a sus víctimas, a su familia y sus amigos a una espiral de mentiras y abusos que han acabado por destruirle.

Una prueba más del tremendo peligro que supone la homofobia, externa e interiorizada.

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